¿Qué es la Psicología?

Seguidores y seguidoras de Despierta Terapias: Navegando por el océano virtual, hemos encontrado esta web de un colega donde explica detalladamente cuestiones generales sobre .

Se llama Psicología-de.com (Los Misterios del Cerebro) y podéis visitarla haciendo click aquí.

En ella encontraréis artículos sobre las distintas áreas de investigación e intervención de la Psicología, así como aplicaciones concretas de la Psicología a la vida cotidiana. Esperamos que os guste.

Un saludo a todos los despiertos!

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga, Terapeuta Gestalt y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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¿Qué es la Terapia Gestalt?

Mi nombre es Morgana Vitutia, soy Psicóloga Sanitaria y Terapeuta Gestalt. Ejerzo la en Madrid. A menudo me encuentro con que las personas que están decidiendo acudir a consulta no saben qué hay realmente detrás de estos títulos. Es por eso que escribo este post.

Cuando una persona decide que necesita apoyo psicológico, a menudo se encuentra con un panorama confuso, ¿es diferente un psicólogo que un terapeuta? ¿qué me vendrá mejor? ¿cuál es más “rápido”? Para colmo, a veces un amigo bienintencionado nos recomienda Terapia Gestalt, o terapia cognitivo-conductual o cualquier otro palabro que termina de dejarnos sumidos en las dudas.

Intentaré aclarar algunos términos. Actualmente, por decreto ley, los únicos profesionales que pueden ejercer la Clínica o Sanitaria, son los psicólogos o psicólogas habilitados para ello. Se trata, pues, de una persona que se ha licenciado en durante cuatro o cinco años de formación en la Universidad de y que durante la misma se ha especializado en clínica (o que ha obtenido un post-grado en dicha materia). También se requiere que esté colegiado en el Colegio profesional de su comunidad autónoma, que tenga un seguro de responsabilidad civil y que ejerza o haya ejercido en un Centro de carácter Sanitario homologado.

En cuanto al término terapeuta, es bastante más ambiguo y abarca un gran número de profesionales que utilizan técnicas variadas para ayudar a las personas en su proceso de sanación. Existen terapeutas de todo tipo, aunque aquí nos centraremos en aquellos que, por su formación y modo de trabajo, se orientan hacia la . Un terapeuta puede no ser psicólogo (habiéndose formado en un modo concreto de , sin haberse licenciado en Psicología) o puede ser ambas cosas, en cuyo caso podríamos hablar de un psico terapeuta (aunque existen restricciones legales para este término y sería más correcto hablar de psicólogo y terapeuta).

Personalmente, soy psicóloga sanitaria y Terapeuta Gestalt. Y aquí vamos con el objeto del post, ¿qué es Terapia Gestalt? Para obtener el título de terapeuta gestalt en España se requiere una formación homologada por la Asociación Española de Terapia Gestalt (AETG) de un total de 690 horas teórico-prácticas que se cursan durante un mínimo de tres años.

De todas estas horas, 80 tienen que proceder de haber vivido un proceso personal (dos años como paciente aproximadamente, si la periodicidad de la terapia es semanal) y al menos 10 son de práctica supervisada, es decir, de trabajo con casos supervisados por un miembro experto de la AETG.

Lo importante de todo esto es dejar claro que un terapeuta gestalt, por tanto, no sólo conoce la teoría y la técnica porque la ha aprendido y ejercido, sino que ha experimentado en sus propias carnes la Terapia Gestalt, llevando a cabo un largo y profundo proceso de conocimiento personal. De este modo, puede acompañar a otros que requieran de su ayuda.

Yo me considero psicóloga vocacional. Comencé la carrera cuando tenía 18 años, es decir, hace ya más de veinte años, que se dice pronto. La estudié porque, joven como era, quería conocer los “secretos de la mente” y estaba ávida de conocimientos y sabiduría. Años más tarde, me di cuenta de que era preciso, si quería ayudar a otros, que primero me ayudara a mí misma.Y esto requería de toda mi honestidad y coraje. Ya no podía seguir escondiéndome detrás de mis títulos.

Con casi 30 años comencé a mirarme a mí misma, a conocerme de verdad, a mirar con valentía mis luces y mis sombras, a re-construir mi historia de vida, a, en fin “convertirme en persona”. Y así es como inicié mi andadura como terapeuta. Andadura en la que sigo. Porque la carrera de Psicología dura cinco años, la formación en Terapia Gestalt tres, pero esto de ser sanadora implica toda la vida, todo el esfuerzo, toda la dedicación y toda la y compromiso.

Soy psicóloga y terapeuta, y bien ganado lo tengo. Pero, sobre todo, soy una aprendiz de sanadora. Mi vida está al servicio de acompañar a otros por caminos por los que yo ya he transitado. Con amor, con paciencia, con aceptación, también con firmeza, camino al lado del “paciente”, como una partera que ayuda a traer nueva vida al mundo, sabiendo que la vida termina siempre por abrirse paso. Estudiar una carrera tiene un principio y un fin. Aprender a confiar en la vida (y en mis pacientes) es un proceso que jamás termina.

Por eso, si vives en Madrid y estás pensando en comenzar una Terapia Gestalt y si lees esto y algo te dice que éste es tu sitio, no dudes en pedir cita con nosotros para caminar juntos un trecho de este misterioso camino que es la vida.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga, Terapeuta Gestalt y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo ocho, la lujuria

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Ocho, cuya capital es la y su fijación la ”.

Y, por último, me decido a terminar con este apartado de los tipos básicos de personalidad del , dedicándole este post al ocho, el más intenso de los enatipos. Comenzaré, como siempre, advirtiendo que aquí la lujuria no se entiende al modo cristiano, como la tendencia compulsiva a sobrepasarse con los placeres sexuales (aunque puede que también suceda en algunos ochos), sino como una más general que lleva al lujurioso a una continua búsqueda de intensidad en su vida y un desmedido apetito de poder.

El tipo lujurioso es, como el perfeccionista y el perezoso, instintivo. Sólo que en este caso no nos costará detectar que, efectivamente, estamos ante alguien instintivo, en el sentido vulgar del término. Los ochos son impulsivos, fuertes, dinámicos, inclinados por una tendencia a buscar siempre el poder, a hacer lo que se le viene en gana, como si dijéramos. Son rebeldes hasta un grado máximo, hedonistas, no se conforman con disfrutar sino que lo que les hace sentir vivos es “luchar por conseguir el placer”, en una actitud de poca o ninguna empatía por el otro, que suele convertirse en alguien al cual exprimir o, en el peor de los casos, utilizar como un peón en un tablero de ajedrez.

El enatipo ocho es estratega, no a la manera del tres, sibilina y astuta, sino las más de las veces con la utilización de su fuerza (que es mucha) o el ejercicio de imponer su voluntad, abiertamente, sin tapujos y siempre en pos de conseguir sus objetivos. Pero no nos confundamos, el ocho es un tipo sencillo, más centrado en el presente que en planificar el futuro y, desde luego, muy poco dado a andar dando vueltas al pasado, que considera una pérdida de tiempo o, más acorde a su vocabulario, una gilipollez.

Se trata de tipos prágmaticos, ambiciosos, con una energía tan potente que puede notarse en su físico. Su cuerpo es duro y fuerte (como es también su carácter), ya sean gordos y apretados o delgados y fibrosos. Su mirada es penetrante y fija, y una llega a sentirse realmente fascinada (o asustada) en su presencia. Algunos, los más marcadamente sexuales, son seductores y magnéticos y su comportamiento es tan atrevido que suelen despertar la envidia de otros tipos del Eneagrama, más asustados o pendientes de su imagen.

Y es que los ochos no dan ninguna importancia a lo que los demás puedan pensar de ellos y su conducta va dirigida a satisfacer su necesidad. Claro que su necesidad, como ellos mismos, carece de . Son magnánimos, protectores y sinceros (cuando están sanos) y están dotados, en el fondo, de una energía fresca y espontánea, una especie de ingenuidad infantil que, de niños, probablemente fue doblegada y reprimida.

En sus infancias, solemos encontrar a menudo, historias tremendamente duras y tristes, marcadas por el abandono o los malos tratos y abusos. El ocho, ante esta herida, lo que hace es endurecerse más y más, como diciendo “ahora seré tan fuerte y grande que os joderé yo a vosotros”. De este modo, da la vuelta a la tortilla, y se venga del mundo (su fijación es la venganza) haciendo sentir a los demás, el mismo miedo y humillación que él sintió cuando era una criatura desvalida.

Los ochos, un eneatipo más habitual entre hombres (aunque también hay mujeres, yo conozco a alguna cercana) pueden dedicarse a grandes obras y misiones vitales (pues tienen fuerza y energía de sobra para ello) y llegan a ser, en el mejor de los casos, carismáticos líderes con una inmensa capacidad de entrega a la causa. Pero también pueden, en los casos menos virtuosos, terminar destrozando sus vidas, en un intento ilimitado de satisfacer sus apetitos. Propensos a los excesos, es habitual que caigan en adicciones de todo tipo o que, en casos extremos, utilicen la violencia y terminen en lugares marginales de la sociedad.

En su vertiente más enferma, el ocho es el psicópata que hará cualquier cosa para conseguir sus fines, incapaz de entender el sufrimiento ajeno (ni el suyo propio, enterrado en lo más hondo de su alma). En la más sana, puede ser alguien protector de los débiles, un justiciero de leyenda, que luchará hasta el fin para defender lo que sabe con sus tripas que es justo. En cualquier caso, será un rebelde desafiante y hará, como dice la canción mexicana “con dinero o sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley”.

Los ochos tienen, en general, un temperamento tranquilo, tipo felino. Pero su furia puede desatarse de un momento a otro, como un volcán. Y en esos momentos es preferible alejarse de su lado, pues literalmente “no ven” y atacarán como un rinoceronte. Una vez que la tormenta ha pasado, el ocho puede darte, también literalmente, un abrazo que te deje sin aliento. Así, sin más. Son como dinamita. Y su compañía puede, por eso, ser vivificante, chispeante, fresca y sincera.

Autosuficientes y poco dados a pedir ayuda, podrás contar con ellos si realmente estás entre sus filas, pero si se siente herido o traicionado (sensación ésta a la cual son muy sensibles) es posible que te aniquile, simbólicamente hablando. Y mientras tú te sientes herido, él o ella ya se han olvidado de ti y andan ya olfateando nuevas presas. Como decía, María Félix, una ocho de leyenda, hermosa y seductora “yo para ti seré una mujer más, pero tú para mí eres un hombre menos”.

Leales y comprometidos, tienen dificultades para conectar con su propio dolor (y el de los demás) y, encerrados en su propia cárcel, finalmente quedan aislados y sin amor, que es lo que más necesitan (aunque no suelen reconocerlo). De esta manera, el niño inocente que fueron, que podrían ser si hicieran un proceso de auto conocimiento profundo, queda enterrado bajo capas y capas de fuego y acero, acallado por los excesos, insensibilizado bajo una paquidérmica, asomando de cuando en cuando a sus ojos chispeantes y vivos, en los que se adivina su virtud, la inocencia.

¿Quieres leer las descripciones del resto de eneatipos? Haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga, Terapeuta Gestalt y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Círculo de Mujeres Madrid sábado 21 de Marzo: Celebrando nuestra Doncella Interior

Nuestra Doncella interior nos trae infinitas posibilidades de crecimiento. www.despiertaterapias.comEl sábado 21 de Marzo vamos a reunirnos en Círculo de Mujeres Madrid para celebrar Ostara, la llegada de la primavera.

Se trata de una festividad que nos conecta con la alegría de vivir y su energía nos transmite la ilusión de los nuevos comienzos, pues en primavera la Tierra renace, tras el gélido invierno, y explota de vida, con infinitas posibilidades.

Será una celebración que durará tres horas, de 11 a 14 horas y pedimos una aportación simbólica de 5 euros por persona. Trabajando en Círculo de Mujeres, escucharemos lo que la Diosa Eostre tiene que decirnos y honramos a nuestra Doncella Interior, reconectándonos con la inocencia y el entusiasmo que llevamos dentro.

Si te apetece participar de esta experiencia, ponte en contacto con despiertatupoder@yahoo.es o en el teléfono 646738183 y te daremos todos los pormenores.

Y si quieres conocer más sobre la festividad de Ostara y su situación en la haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Círculo de Mujeres Madrid sábado 31 Enero: Celebrando la Sabiduría Femenina

El próximo sábado 31 de Enero vamos a reunirnos en Círculo de Mujeres Madrid para celebrar Imloc, una festividad muy especial cuya energía nos conecta con la Sabiduría Femenina.

Será a las 11 h. y tendrá una duración aproximada de tres horas, durante las cuales trabajaremos con la energía de la Diosa Brígida, re-conectándonos con nuestra intuición profunda y nuestra creatividad y por supuesto, poniendo en común nuestros anhelos, nuestros miedos, nuestras fantasías, nuestra vivencia de la feminidad.

Si te apetece pasar un rato en Círculo de Mujeres y nutrirte de esta experiencia, ponte en contacto con nosotras en despiertatupoder@yahoo.es o en el teléfono 646738183. Te daremos todos los pormenores. Se cobrarán 5 euros para cubrir los gastos de sala.

Calle Julián González nº 9, 3º D (a 5 minutos del Metro Marqués de Vadillo).

Y si quieres leer nuestra entrada sobre la celebración de Imloc y su significado dentro de la haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo siete, la gula

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Siete, cuya capital es la y su fijación la planificación ”.

Si bien la gula puede parecernos (y desde luego así les parece a los y las golosas) un “pecado menor”, eneagramáticamente partimos de la base de que no existen caracteres mejores ni peores y todos ellos tienen un punto ciego, desde el cual distorsionan la visión de sí mismos y del mundo. De este modo, el siete, el más optimista y entusiasta de los tipos, aunque no le guste reconocerlo, tan sólo ve una parte de la realidad: la más hermosa, la más alegre, la más luminosa. Para ello, como es de esperar, ha de idealizarla, pues ya se sabe que no sólo existe el placer, sino que el dolor, como ya dijera Buda, existe.

Los golosos son glotones no sólo de comida (aunque a menudo también), sino, sobre todo, de nuevas ideas, nuevas experiencias que alimenten su necesidad de creer que todo está bien y que el mundo es un gran supermercado lleno de cosas interesantes y apetecibles, que basta con tomar de las baldas. Así, son juguetones y hedonistas, tolerantes y de mentalidad abierta y pueden llegar a ser realmente muy rígidos en su exigencia de que los demás también lo sean y no les “agüen la fiesta”.

Como tipo intelectual (igual que sus vecinos cinco y seis) tiende a vivir en su mente, pero, en este caso, la mente del goloso es, sobre todo, una máquina de planificar. Siempre tienen un plan B por si las cosas se ponen feas y de este modo evitan tocar la frustración, la carencia y el dolor, todas ellas de las cuales el siete huye como de la peste. De esta manera, el encantador siete puede ser superficial y poco perseverante, abandonando cuando la tarea se vuelve repetitiva o aburrida, lo que dificulta que pueda evolucionar verdaderamente.

En cambio, los sietes suelen saber de muchas cosas, siendo, en el fondo, expertos en nada. Como golosos que son, prefieren probar muchos y diversos sabores, como si de esta forma evitaran entrar en contacto con el vacío y a menudo se convierten en grandes catadores, gourmets, buscadores de ofertas y obsesionados con la búsqueda del placer, la cual puede ser compulsiva, al menos cuando la miramos desde fuera.

Idealistas, eternos adolescentes e impulsivos, suelen haber desarrollado un encanto que les hace socialmente atractivos y deseables. Su manera de seducir es diferente de la de los orgullosos, que utilizan el afecto y la . El siete seduce con su mente y, sobre todo, con la palabra. Y verdaderamente los siete suelen ser buenos comerciales, vendedores de ideas y también suelen destacar en la abogacía o la política, profesiones todas ellas que requieren de mucha palabrería.

En presencia de un siete, uno puede sentirse muy bien y es habitual (aunque más en los que tienen más marcado el subtipo sexual o social) que sean estupendos anfitriones, contadores de chistes e historias y siempre dispuestos a divertirse y obtener satisfacción.

En el fondo, toda la energía destinada a ver el lado bueno de las cosas no es más que una defensa para evitar sentirse vacíos, áridos o desconectados. Es posible que su infancia fuera, de hecho, relativamente feliz, sin embargo, una vez comienzan su trabajo personal, es habitual que comiencen a desenterrar (aunque con mucho tiempo y trabajo) emociones de angustia, miedo y , de las que se han ido desconectando. Emociones que probablemente no estuvieron bien vistas por sus padres, quienes, en mayor o menor medida, manipularon al pequeño goloso para que fuera un buen chico/a, alegre y sociable y no les molestara con cuestiones desagradables.

Y es que el goloso, como tipo mental, está en el fondo, muy asustado. No confía en que las cosas seguirán su curso natural y por eso necesita estar siempre planificando, como quien dice, jugando a ser Dios y tratando de sacar provecho, como si el mundo (y el otro) fuera, no un sujeto, sino un objeto para su propio placer. Este carácter explotador (que comparte con el tres) le genera una importante culpa, y, en algunos casos y subtipos, puede dar como resultado, en un intento compensatorio, una persona realmente sacrificada y entregada a los demás. En estas personas, resulta difícil identificar la gula, que suele aparecer sólo sutilmente, disfrazada de excesiva necesidad de aprecio y aplauso.

Auto-complacientes y amables, simpáticos e idealistas, suelen ser visionarios que tienen la capacidad de generar nuevas ideas para la sociedad. Sin embargo, cuando el siete está más descentrado, puede perder el contacto con la realidad, pintando la vida de rosa y huyendo del conflicto y el dolor, lo que dificulta que puedan perseverar y comprometerse en profundidad. Esto les llena de ansiedad y de culpa, pero, en su “huida hacia adelante”, también apartan estas emociones de su conciencia, convirtiendo la vida en una carrera frenética y sintiéndose cada vez más perdidos y alejados de sí. El miedo, en el siete, se manifiesta sobre todo en forma de ansiedad, ya sea generalizada y apenas consciente, ya de forma concreta, siendo propensos a crisis de ansiedad de divesa índole.

En este sentido, la gula, como todos los pecados, lleva en sí misma la penitencia. El goloso cree que en su búsqueda compulsiva del placer y la libertad se sentirá feliz y pleno, sin darse cuenta que, en esta sistemática evitación del dolor, es cada vez más esclavo de sus caprichos.

Cuando el siete comienza a darse cuenta de su necesidad de contactar también con lo desagradable y va integrando en sí la infelicidad, el enfado, la carencia, la tristeza y caminando, como se suele decir, por su “lado oscuro” va paulatinamente ganando en humanidad y profundidad. Entonces aprende a quedarse donde de verdad quiere quedarse, aunque duela, aunque su imagen idealizada de sí se manche y así, poco a poco, va encontrando más paz y más contacto con lo único que verdaderamente puede satisfacernos: la realidad.

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Morgana Vitutia Ciurana

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo cinco, la avaricia

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Cinco, cuya capital es la Avaricia y su fijación la tacañería”

En primer lugar, como pasa con el resto de las pasiones, me gustaría aclarar lo que entendemos por avaricia eneagramáticamente hablando. La persona avariciosa no siempre  lo es con los bienes materiales (conozco a algún avaricioso incluso pródigo con su dinero). Se trata más bien de un vivir en retirada, un “no darse”, un desapego que nada tiene que ver con el verdadero desapego espiritual que promueve el Budismo, sino que está basado en la minimización de las necesidades propias (en especial de la necesidad de contacto y relación con los/as demás).

El avaro piensa algo así como que es mejor apañárselas solo y que las relaciones, finalmente, suponen siempre una molestia, un engorro, una invasión de sus y una pérdida de libertad personal. Su oscurecimiento óntico, su error fundamental, es que cuanto más desconecta de los y las otras, buscando una mayor independencia, cuanto menos necesita, cuanto más se retira, más seco se siente por dentro. Efectivamente, se trata de un carácter desvitalizado, con tendencia a la . Su falta de impulso vital, su escaso compromiso con la vida y el disfrute de compartir los llena de culpa y frustración. Y es que, en el fondo, ese retirarse y no necesitar de nadie, tiene algo de vengativo.

Este carácter tiene dificultad para enfadarse abiertamente y para poner límites y tal vez por eso, su única defensa contra la invasión consiste en alejarse completamente. Su agresión se manifiesta más bien de forma pasiva, en forma de olvidos, despistes y amargas ironías. También tienden a enfriarse cuando las cosas se ponen conflictivas, desconectándose del otro/a, que a menudo se siente ignorado, ninguneado, no tenido en cuenta o despreciado.

Las personas avaras han sido, o han percibido ser, muy invadidas en su infancia. A menudo se han sentido literalmente “tragados” por una madre absorbente (cuando digo madre, hablo de quien haya realizado la función de maternaje) que, sin embargo, no les contuvo emocionalmente ni les acarició. De esta forma, aprendieron a retirase y desconectarse de sus propios impulsos tiernos. Y es que, de igual manera que el cinco se desconecta del exterior, tiene la capacidad de escindir lo que siente de lo que piensa. Con el tiempo ya ni siquiera sienten nada y acaba por vivir en su mente, casi como si fuera una computadora humana, enmarañados en sus pensamientos y obsesiones.

A pesar de su dificultad con el contacto físico y el compromiso, muy en su interior, hay un niño o una niña extremadamente sensible, que tuvo que desconectarse para sobrevivir.

Los cinco son personas objetivas, con la mente clara y gran facilidad para acumular datos y conocimiento. La bibliotecaria que vive tranquila entre sus libros y sus gatos, el profesor chiflado, la científica dedicada, el ingeniero exacto. Y, en el extremo más loco, es el autista que no puede relacionarse con su entorno, aquél que rompió por completo el puente que le une a la realidad.

Como tipo de pensamiento (igual que sus vecinos seis y siete) se maneja más con su mente, a la cual se aferra como un náufrago a la deriva, lleno de miedo. Además, se trata de un tipo muy auto-consciente, que sabe lo que le pasa y por qué le pasa y se tiene analizado y más que analizado. No obstante, no tiene ni idea de qué ha de hacer para cambiar. Y si lo sabe, no lo hace, entrando así en una espiral de inactividad y parálisis. Pareciera que le falta el motor de arranque, la chispa que pone en marcha el movimiento.

Su cuerpo suele ser desgarbado y flaco, con poca forma física. Se vinculan al mundo a través de muy pocas personas, en algunos casos sólo a través de una, como sucede con los tipos más sexuales.  Tienden a mantener a sus contactos en diferentes compartimentos, sin mezclar, jamás, por ejemplo, amigos y pareja o familia.

Tienen escasas amistades y les gusta mantener su intimidad y su espacio propio, por lo que suelen ser reservados y poco dados a intimar. Aunque no siempre son tímidos/as es difícil que se abran y confíen: están demasiado asustados/as. Además, cualquier acercamiento emocional excesivo les pertuba y asusta, recordándoles la herida inicial y demostrándoles de nuevo la veracidad de su hipótesis: el amor no es buen negocio. Y al final, se sufre y se hace sufrir. Y si algo aterroriza a los cinco es el dolor emocional. Con este mapa, no es de extrañar que huyan de compromisos y vínculos intensos y se sientan más relajados en ambientes poco exigentes emocialmente, donde uno “vive y deja vivir”.

A pesar de ello, necesitan el contacto físico y la ternura casi como el aire que respiran y, en la intimidad de una relación muy segura, son cariñosos/as y dedicados/as. A menudo son buenos cuidadores/as, personas que no soportan la violencia en ninguna de sus formas, pacíficos/as y sensibles, ecuánimes y buenos consejeros, amigos/as de niños/as y animales y en cierta forma empáticos con lo frágil.

Retirados en su castillo, rodeados de sus pertenencias o bien en los laberintos de su propia mente, aparecen como débiles, marchitos, lánguidos o deprimidos. En casos concretos, pueden mostrarse algo arrogantes y despectivos (sobre todo en los que tienen más componente social). Algunos individuos (no muchos) son más bulliciosos y simpáticos. Pero incluso en éstos, su falta de energía les llevará a intercalar cortos de períodos de intensa actividad social con temporadas de aislamiento total. Y es que el contacto les agota y suelen necesitar de soledad para “recargar la pila”.

El mundo interno del avaro es seco, estéril y carente. Sienten que verdaderamente tienen muy poco y por eso lo acumulan, en un intento vano de auto-conservarse. Sobre todo, atesoran conocimiento, sin verse nunca del todo preparados para dar el salto al mundo real. La acción a menudo se ve postergada, en beneficio de la planificación de la misma, con lo que su inseguridad aumenta, llevándoles a buscar más datos y conocimiento, cerrándose así el círculo vicioso de la .

Parafraseando a Claudio Naranjo, a quien cito textualmente: “a diferencia de la depresión de los cuatro, que es como un pantano, la de los cinco es como un desierto”. Les cuesta conectar de veras con esa de fondo y en su defecto sólo sienten culpa y un sordo resentimiento no del todo expresado.

Cuando el cinco empieza a conectarse de verdad con sus , sus sentimientos y su corporalidad, poco a poco va reenergetizándose y encontrando que tiene más de lo que creía tener, saliendo de la espiral de carencia-avaricia-retirada-culpa, perdiendo un poco el miedo a pedir y a dar y enfangándose más en la vida: al final son niños/as grandes que tienen miedo a jugar fuerte.

Espero haberos ayudado. Me consta que muchos cinquitos leerán este post y no harán ningún comentario jajaja, pese a lo cual todo mi cariño desde aquí. Y, como siempre, si te ha gustado  ¡no seas avaro/a, comparte!

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Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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No se moleste: El Sentido de la Vida no es un llavero

Siempre que escucho a alguien afirmar que está buscando el sentido de su vida o que, debido a algún acontecimiento vital difícil, lo ha perdido, le pregunto por el color y la forma de ese sentido y, en todo caso, si recuerda dónde lo vio por última vez. Sólo sabiendo estos detalles estaremos capacitados para buscarlo mejor. Normalmente el planteamiento resulta chocante, a veces comprensiblemente irritante pero casi siempre útil para iluminar algo bastante obvio: Que el sentido de nuestra vida no es un llavero que se pueda perder o encontrar, ni tampoco una de esas ginkanas en la que uno va siguiendo pista tras pista hasta encontrar el tesoro escondido que otorgue significado a todo el recorrido.

En realidad, ni usted, ni yo, ni nadie, conoce ni conocerá nunca si existe algo llamado sentido de la vida, ni cuál sería la forma de hallarlo si es que es algo que pueda ser hallado en el recodo de un camino, con ayuda de la oración, tras un peregrinaje al Tíbet o gracias a una relación amorosa. No. Y quizá todo sería más fácil así, es cierto, pero de veras que lo lamento: Si usted comienza a buscar el sentido de su vida se encontrará con muchas creencias y opiniones, muchas religiones y filosofías, muchas discrepancias y también muchos charlatanes. Es decir, se encontrará con cosas, conceptos y opiniones tan válidos como las suyas. ¿Acaso no tiene ya una idea de lo que significa la vida para usted? ¿No tiene ya una opinión, más o menos sólida, de lo que significa ser humano, o de la espiritualidad o la trascendencia, el amor, el alma, la amistad, la vejez, la felicidad o la muerte? Más la valdrá entonces dejar de buscar el sentido de la vida como si se tratara de algo existente ahí fuera y comenzar a construir o fortalecer ese algo que ya tiene ahí dentro. 

Con esto no pretendo alentarle para que se entregue al oscuro pesimismo existencial o engrose la ya inacabable lista de personas al servicio de los balances contables de la industria farmacéutica. La única idea que quiero transmitir es que deje de buscar el sentido de la vida y se dedique a construirlo, a elegirlo, a robustecerlo. Usted no es pedazo de carne sintiente arrojado a un mundo enigmático, no es un desvalido Yo perdido en un laberinto de seres. Es posible que se sienta así algunas veces, es verdad. Es incluso hasta posible que se sienta así la mayoría del tiempo si ha puesto empeño en ello, pero esencialmente usted tiene todas las herramientas necesarias para plantearse las cosas de otra forma.

Bien. ¿Qué le propongo? Básicamente que deje de esperar a que se le solucione el enigma. Si está aguardando algún tipo de Revelación, Insight, Certeza o Epifanía tiene todas las papeletas de quedarse como el personaje del cuadro de Eduard Munch que hay sobre estas líneas. Es cierto que puede parecer que a lo largo de la historia a algunas personas no les ha ido mal así. ¿Acaso no ha habido, en todas las épocas y culturas, seres humanos que han recibido la Iluminación de golpe? Sí, las ha habido: Místicos, profetas, líderes espirituales o sencillamente personas que han comprendido súbitamente qué idea o misión debía guiar su vida. No niego que puedan existir atajos o seres privilegiados, aunque piénselo usted bien: Si un ermitaño recibe su Iluminación después de permanecer diez años en una cueva, sin hablar con nadie ni comer otra cosa que pan duro, entregado a la meditación ¿podría decirse que esa Luz es fruto de la casualidad, que no estaba haciendo nada y que menudo enchufado? Cuando Buda se sentó bajo a el árbol Bodhi a aguardar la Iluminación lo hizo tras años  y años de peregrinar, meditar, ayunar, orar y mirar en su interior. Si en el momento en el que el plácido Buda alcanzó la Iluminación nos hubiéramos acercado y le hubiéramos dicho que menuda suerte que había tenido, que entender los secretos de la vida así, en un momento, sin hacer nada, sólo por estar ahí sentado a la sombra… es muy posible que nos hubiera mirado de forma inadecuada para un Buda de la Compasión y el Amor a todas las criaturas.

En el mundo hay tantos sentidos, tantas finalidades, como seres. Lo que es la Verdad de unos es el embrollo de otros. Las Cuatro Nobles Verdades de Buda pueden no significar nada para usted. Es cierto que todos somos afluentes del mismo río de la existencia, pero también lo es que no existen dos afluentes que discurran igual, ni que alberguen en sus aguas los mismos peces o formas de vida. Hay personas que se consagran a la defender los Derechos Humanos, otros a educar sabiamente a sus hijos; algunos parten hacia la Antártida para proteger el equilibrio del ecosistema planetario, otros construyen su felicidad cultivando un pequeño huerto detrás de casa. Hay quien entiende que el sentido de su vida es la música, o escribir poesía, o entregarse al cuidado de los demás o recorrer el mundo o conducir motos. Sea cual sea su causa, sea cual sea su sentido o su finalidad, es a usted a quien corresponde construirlo. Encontrar un Gurú es una experiencia maravillosa si somos capaces de aprender de él o ella y después contradecirle. Las Fés, los Cultos, las Religiones, los Compromisos… todo ello puede dotarnos de algún sentido sólo si mueven los engranajes de nuestra propia individualidad, sólo si promueven nuestra reflexión interna, nuestra construcción.

Quizá todo lo dicho puede resumirse en: Deje de buscar el sentido de su vida y Constrúyalo de una vez; no delegue esa responsabilidad en nadie, no se siente a esperar la caída del maná o la Revelación en forma de sueño o visión o certeza. Constrúyalo. Dicho lo cual puede usted pensar que este post no es de gran ayuda porque le devuelve a la misma situación en la que ya se encontraba: Sin ninguna seguridad, ningún camino trazado y alguna que otra contradicción que no entiende. Y es cierto, pero ¿de verdad esperaba que otro ser humano igual que usted, que ni siquiera conoce, le iba a montar un puzzle del que es usted el que mejor conoce las piezas?

 Ciurana. Psicólogo y Colaborador de Despierta Terapias .

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo Cuatro, la envidia

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Cuatro, cuya capital es la Envidia y su fijación la melancolía”

En primer lugar, cabe aclarar el significado de envidia en este contexto eneagramático, que poco tiene que ver con la idea cristiana del “pecado” de envidia. Aquí, encontramos que la persona movida por la envidia, siente, en su núcleo más profundo, una enorme carencia. Ante ella, mira afuera y le parece que el resto sí tienen “eso” que a ellos/as les falta, por lo cual permanentemente se comparan, sintiéndose, bien inferiores y minusvalorados/as, bien arrogantemente por encima (en un movimiento compensatorio), pero en cualquier caso, siempre diferentes.

La envidia, la más apasionada de las pasiones, siempre lleva al sufrimiento. Y así, las personas envidiosas son las que más sufren. Esta vivencia interna de dolor, de sufrimiento, de minusvaloración e inadecuación se convierte así en el telón de fondo de su vida, identificándose cada vez más y más con este ser sufridor, lo que les hace sentir aún más especiales y aislados/as del resto.

En el Eneatipo Cuatro (como en el Seis) los diferentes subtipos (conservacional, social y sexual) pueden llegar a ser tan diferentes, que cuesta creer que individuos pertenecientes a estos tres subtipos sean, en realidad, el mismo Eneatipo, así, Claudio Naranjo les denominó, para distinguirlos y casi con un tono cómico “sufridos, sufridores e insufribles”.

El sufrido (Cuatro conservación) es una persona que, ante la sensación de no valer o de no merecer, hace un gran esfuerzo en compensar la deficiencia, convirtiéndose en alguien con una gran capacidad de trabajo, tesón y aguante. A pesar de todo cuanto puedan conseguir en el mundo exterior (títulos, formación, éxito, dinero, familia…) en su fondo permanece esa idea de sí mismos como carentes, ya que todo el motor proviene de un doloroso sentimiento de no valer, de ser poca cosa, menos que el resto, casi como alguien que salió varios metros por detrás en la carrera de la vida. Hay un trasfondo de rabia y frustración, de tensión, que siempre enmascara la y la vergüenza. El hacer compulsivo les evita caer en la , uno de sus monstruos más temidos.

El sufridor (Cuatro social) es el más abiertamente lloroso y quejumbroso. Se compara abiertamente con los/as demás, para salir perdiendo. Su vida no parece adecuarse al ideal que le haría feliz… Si tuviera aquello que le falta y que tanto desea o ansía (si tuviera pareja, si sus padres le hubieran amado más, si fuera más hermoso o más talentoso o más esto o más aquello…) entonces sí sería feliz. No obstante, la consecución de algunos de estos logros, no llenan jamás el hueco, ya que siempre se relaciona con lo ausente, con lo que falta, en lugar de nutrirse de lo que sí hay, de lo que está presente. El clima interior es de melancolía y tristeza y mucha vergüenza. La rabia por no conseguir lo que en el fondo creen que merecen se encuentra normalmente escondida y poco reconocida.

El insufrible (Cuatro sexual) es el que se ha llevado la peor prensa. A pesar de lo cual, no existen tipos mejores ni peores, ni pronósticos más o menos esperanzadores (pese a lo que los sexuales les gustaría creer de sí mismos, ya que en ideal de sí mismos son unos malditos incurables). En este subtipo, la vergüenza se transforma en desvergüenza. Puede mostrarse descarado, abiertamente airado y conflictivo, agresivo u hostil, aunque en su interior esté ardiendo de humillación, auto-denigración y culpa. La queja constante sale en forma de exigencia, como el bebé que piensa que quien no llora no mama, se vuelve insistente. Incapaz de recoger lo que la vida le da (pues se relaciona con lo que no hay), se va metiendo más y más en su espiral de odio, lo que le vuelve en ocasiones difícil para los demás que, sintiéndose presionados y agobiados, se retiran. Esta retirada reaviva su experiencia de abandono, haciéndole caer más y más en su propia trampa, en una espiral de abandono-agresión--culpa destructiva con su entorno y con ellos mismos.

En los tres casos, el Eneatipo Cuatro ha tenido una infancia donde sintió que su madre no estuvo ahí para él/ella, sintiéndose en ocasiones abiertamente rechazado/a por su figura materna. Es posible que hubiera algún hermano o hermana más atendido y que las primitivas comparaciones vividas en su familia de origen le acompañen de por vida en su interior. Igual que fue comparado y exigido, así ahora se compara y se exige él/ella, como si la madre rechazante u hostil ahora estuviera en su interior, incapaz de simplemente aceptarles y abrazarles tal y como son.

Son los Cuatro tipos emocionales, junto con los Dos y los Tres, aunque es posible que también se interesen por cuestiones intelectuales. Su emocionalidad es intensa y apasionada, con muchos tonos sutiles, lo que les convierte en personas muy empáticas y sensibles, profundas y siempre dispuestas a escuchar el dolor del otro. Suelen ser veraces y genuinos, personas que tratan siempre de ser fieles a sí mismos. Su sensación de aislamiento e individualidad les da también una gran capacidad creativa. Por eso, encontramos muchos Cuatro en profesiones relacionadas con el arte, con la pedagogía y la psicoterapia y las profesiones de ayuda.

En su vertiente más enferma, son melancólicos, tristes, inactivos y apáticos. Su desprecio por las normas, los y la vida “mediocre” les puede llevar a caer en el caos, lo que a su vez perpetua su mala autoestima, aumenta el comportamiento autodestructivo y les lleva a deprimirse (si bien en los más consevacionales esto suele quedar latente). Es normal que somaticen, como un modo de sacar toda su rabia y dolor, convirtiéndose en personas físicamente enfermas y llenas de síntomas. También es posible que haya una manipulación del otro, a través de la enfermedad, la queja y del lamento, como si sólo así merecieran ayuda y escucha.

Espero haberos ayudado con la descripción del tipo envidioso, en la medida de mis posibilidades y de los límites del formato de este blog, y, como siempre, cualquier comentario o aportación será bienvenido.

¿Quieres leer las descripciones del resto de eneatipos? Haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Nueva Convocatoria Circulo Mujeres Madrid

Círculo de Mujeres en Despierta Terapias Madrid

El 23 de Noviembre, sábado, hemos convocado un nuevo taller “Despertando nuestro Poder Femenino” en Madrid. Trabajaremos en Círculo de Mujeres, como siempre, honrando todas las facetas de la diosa en nosotras e integrando la que por derecho nos pertenece.

Hemos concentrado el número de horas de trabajo en un solo día, para ofrecer un precio más competitivo. En estos tiempos que corren, no queríamos que ninguna mujer se quedara fuera por motivos de índole económica.

Será el sábado 23 de Noviembre de 10 a 20 horas en Natural Way Madrid (Metro Urgel) y la inversión total son 50 euros.

¿Quieres más información? Haz click aquí.

¿Quieres reservar plaza? Escríbenos a despiertatupoder@yahoo.es (Hazlo cuanto antes, el número máximo de asistentes es de ocho mujeres).

Y si crees que a alguien puede interesar, no dudes en compartir.

Bendiciones

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

Síguela en  o en

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