Círculo de Mujeres y Rueda del Año: Ostara, una nueva primavera.

“Hoy, 21 de marzo, celebramos en el hemisferio norte Ostara, el equinocio de primavera. Trabajando en Círculo de Mujeres no podemos pasar por alto la , cuyos sabbats o celebraciones nos conectan instintivamente con nuestra Madre Tierra (y nuestro Padre Sol) y con los ciclos de la

La diosa Eostre representada por una doncella cubierta de flores y acompañada de una liebre

Hoy da comienzo la primavera. A pesar de que el día, aquí en Madrid, amaneció frío y lluvioso. Y esto es agradable, porque sin agua es imposible que reverdezcan los campos y broten las flores. Y es que éstas son fechas para renacer, para empezar de nuevo con la misma ilusión que una doncella, limpia de pasado.

El nombre Ostara proviene del término anglosajón Eostre. Eostre (o Eostra) era la diosa teutona de la fecundidad. Se la suele representar como una joven virgen y se la asocia a la liebre (un animal especialmente fértil) y al huevo (el huevo representa el origen, el potencial renacimiento).

El término inglés Easter (Pascua) tiene la misma etimología. Y de esta misma tradición surgieron los rituales de pintar y esconder huevos, como modo de atraer la prosperidad y la abundancia.

Ostara representa el Sagrado Matrimonio entre la Diosa y el Dios, ya que el Equinocio primaveral es el momento en que la y la oscuridad son idénticos. Atrás quedó el invierno, la luminosidad va ganando terreno, pero existe un instante (sólo uno) en el que las horas de sol son exactamente las mismas que las horas nocturnas. Éste es el momento mágico en que Diosa y Dios se unen como consortes. La sexualidad es, así, un ritual sagrado que dará a , nueve lunas después, a la nueva criatura. Simbólicamente, nos habla de la necesidad de unión entre lo femenino y masculino para generar crecimiento.

Yo cada primavera elaboro mi propio ritual, que puede ser plantar semillas o pintar huevos y regalarlos o cualquier otro que se me ocurra. Lo verdaderamente importante es la intención, que en estas fechas ha de ser desprendernos de todo lo viejo y encarar la nueva etapa con inocencia, con ilusión, para disfrutar de los dones de la primavera y crecer.

No es necesario elaborar complejos rituales, la energía de la festividad está presente. Ella ya está haciendo su trabajo. Es probable que hayas sentido en estos días más energía al levantarte por las mañanas, más ganas de salir, de relacionarte. Tal vez la sexualidad haya despertado o simplemente el disfrute, la alegría, el deseo de hacer nuevos planes y ver cómo crecen y se desarrollan…

Éste es el momento que vive nuestra Madre Tierra: un momento en que renace, rebrota, reverdece, florece y nos regala todo su esplendor, a la luz de nuestro gran Padre Sol. Y esto será así el próximo año y al otro y al otro y al otro, en un ciclo infinito. Como ha sido desde tiempos ancestrales.

Entregarse a la vida requiere humildad. La humildad de reconocer que somos una parte de este entramado cósmico, de este Todo que seguirá funcionando aun cuando nosotr@s no estemos. Pero requiere también dignidad: la dignidad de saber que estamos hechas de la misma materia que el Sol y las estrellas, las galaxias, los torrentes, las flores y las gotas de rocío y que, del mismo modo que ellos, merecemos estar aquí.

Feliz Equinocio de Primavera. Feliz Ostara. Feliz Pascua. Feliz Renacimiento.

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