Círculo de Mujeres Madrid sábado 31 Enero: Celebrando la Sabiduría Femenina

El próximo sábado 31 de Enero vamos a reunirnos en Círculo de Mujeres Madrid para celebrar Imloc, una festividad muy especial cuya energía nos conecta con la Sabiduría Femenina.

Será a las 11 h. y tendrá una duración aproximada de tres horas, durante las cuales trabajaremos con la energía de la Diosa Brígida, re-conectándonos con nuestra intuición profunda y nuestra creatividad y por supuesto, poniendo en común nuestros anhelos, nuestros miedos, nuestras fantasías, nuestra vivencia de la feminidad.

Si te apetece pasar un rato en Círculo de Mujeres y nutrirte de esta experiencia, ponte en contacto con nosotras en despiertatupoder@yahoo.es o en el teléfono 646738183. Te daremos todos los pormenores. Se cobrarán 5 euros para cubrir los gastos de sala.

Calle Julián González nº 9, 3º D (a 5 minutos del Metro Marqués de Vadillo).

Y si quieres leer nuestra entrada sobre la celebración de Imloc y su significado dentro de la haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo siete, la gula

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Siete, cuya capital es la y su fijación la planificación ”.

Si bien la gula puede parecernos (y desde luego así les parece a los y las golosas) un “pecado menor”, eneagramáticamente partimos de la base de que no existen caracteres mejores ni peores y todos ellos tienen un punto ciego, desde el cual distorsionan la visión de sí mismos y del mundo. De este modo, el siete, el más optimista y entusiasta de los tipos, aunque no le guste reconocerlo, tan sólo ve una parte de la realidad: la más hermosa, la más alegre, la más luminosa. Para ello, como es de esperar, ha de idealizarla, pues ya se sabe que no sólo existe el placer, sino que el dolor, como ya dijera Buda, existe.

Los golosos son glotones no sólo de comida (aunque a menudo también), sino, sobre todo, de nuevas ideas, nuevas experiencias que alimenten su necesidad de creer que todo está bien y que el mundo es un gran supermercado lleno de cosas interesantes y apetecibles, que basta con tomar de las baldas. Así, son juguetones y hedonistas, tolerantes y de mentalidad abierta y pueden llegar a ser realmente muy rígidos en su exigencia de que los demás también lo sean y no les “agüen la fiesta”.

Como tipo intelectual (igual que sus vecinos cinco y seis) tiende a vivir en su mente, pero, en este caso, la mente del goloso es, sobre todo, una máquina de planificar. Siempre tienen un plan B por si las cosas se ponen feas y de este modo evitan tocar la frustración, la carencia y el dolor, todas ellas de las cuales el siete huye como de la peste. De esta manera, el encantador siete puede ser superficial y poco perseverante, abandonando cuando la tarea se vuelve repetitiva o aburrida, lo que dificulta que pueda evolucionar verdaderamente.

En cambio, los sietes suelen saber de muchas cosas, siendo, en el fondo, expertos en nada. Como golosos que son, prefieren probar muchos y diversos sabores, como si de esta forma evitaran entrar en contacto con el vacío y a menudo se convierten en grandes catadores, gourmets, buscadores de ofertas y obsesionados con la búsqueda del placer, la cual puede ser compulsiva, al menos cuando la miramos desde fuera.

Idealistas, eternos adolescentes e impulsivos, suelen haber desarrollado un encanto que les hace socialmente atractivos y deseables. Su manera de seducir es diferente de la de los orgullosos, que utilizan el afecto y la . El siete seduce con su mente y, sobre todo, con la palabra. Y verdaderamente los siete suelen ser buenos comerciales, vendedores de ideas y también suelen destacar en la abogacía o la política, profesiones todas ellas que requieren de mucha palabrería.

En presencia de un siete, uno puede sentirse muy bien y es habitual (aunque más en los que tienen más marcado el subtipo sexual o social) que sean estupendos anfitriones, contadores de chistes e historias y siempre dispuestos a divertirse y obtener satisfacción.

En el fondo, toda la energía destinada a ver el lado bueno de las cosas no es más que una defensa para evitar sentirse vacíos, áridos o desconectados. Es posible que su infancia fuera, de hecho, relativamente feliz, sin embargo, una vez comienzan su trabajo personal, es habitual que comiencen a desenterrar (aunque con mucho tiempo y trabajo) emociones de angustia, miedo y , de las que se han ido desconectando. Emociones que probablemente no estuvieron bien vistas por sus padres, quienes, en mayor o menor medida, manipularon al pequeño goloso para que fuera un buen chico/a, alegre y sociable y no les molestara con cuestiones desagradables.

Y es que el goloso, como tipo mental, está en el fondo, muy asustado. No confía en que las cosas seguirán su curso natural y por eso necesita estar siempre planificando, como quien dice, jugando a ser Dios y tratando de sacar provecho, como si el mundo (y el otro) fuera, no un sujeto, sino un objeto para su propio placer. Este carácter explotador (que comparte con el tres) le genera una importante culpa, y, en algunos casos y subtipos, puede dar como resultado, en un intento compensatorio, una persona realmente sacrificada y entregada a los demás. En estas personas, resulta difícil identificar la gula, que suele aparecer sólo sutilmente, disfrazada de excesiva necesidad de aprecio y aplauso.

Auto-complacientes y amables, simpáticos e idealistas, suelen ser visionarios que tienen la capacidad de generar nuevas ideas para la sociedad. Sin embargo, cuando el siete está más descentrado, puede perder el contacto con la realidad, pintando la de rosa y huyendo del conflicto y el dolor, lo que dificulta que puedan perseverar y comprometerse en profundidad. Esto les llena de ansiedad y de culpa, pero, en su “huida hacia adelante”, también apartan estas emociones de su conciencia, convirtiendo la en una carrera frenética y sintiéndose cada vez más perdidos y alejados de sí. El miedo, en el siete, se manifiesta sobre todo en forma de ansiedad, ya sea generalizada y apenas consciente, ya de forma concreta, siendo propensos a crisis de ansiedad de divesa índole.

En este sentido, la gula, como todos los pecados, lleva en sí misma la penitencia. El goloso cree que en su búsqueda compulsiva del placer y la libertad se sentirá feliz y pleno, sin darse cuenta que, en esta sistemática evitación del dolor, es cada vez más esclavo de sus caprichos.

Cuando el siete comienza a darse cuenta de su necesidad de contactar también con lo desagradable y va integrando en sí la infelicidad, el enfado, la carencia, la tristeza y caminando, como se suele decir, por su “lado oscuro” va paulatinamente ganando en humanidad y profundidad. Entonces aprende a quedarse donde de verdad quiere quedarse, aunque duela, aunque su imagen idealizada de sí se manche y así, poco a poco, va encontrando más paz y más contacto con lo único que verdaderamente puede satisfacernos: la realidad.

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Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo cinco, la avaricia

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Cinco, cuya capital es la Avaricia y su fijación la tacañería”

En primer lugar, como pasa con el resto de las pasiones, me gustaría aclarar lo que entendemos por avaricia eneagramáticamente hablando. La persona avariciosa no siempre  lo es con los bienes materiales (conozco a algún avaricioso incluso pródigo con su dinero). Se trata más bien de un vivir en retirada, un “no darse”, un desapego que nada tiene que ver con el verdadero desapego espiritual que promueve el Budismo, sino que está basado en la minimización de las necesidades propias (en especial de la necesidad de contacto y relación con los/as demás).

El avaro piensa algo así como que es mejor apañárselas solo y que las relaciones, finalmente, suponen siempre una molestia, un engorro, una invasión de sus límites y una pérdida de libertad personal. Su oscurecimiento óntico, su error fundamental, es que cuanto más desconecta de los y las otras, buscando una mayor independencia, cuanto menos necesita, cuanto más se retira, más seco se siente por dentro. Efectivamente, se trata de un carácter desvitalizado, con tendencia a la . Su falta de impulso vital, su escaso compromiso con la y el disfrute de compartir los llena de culpa y frustración. Y es que, en el fondo, ese retirarse y no necesitar de nadie, tiene algo de vengativo.

Este carácter tiene dificultad para enfadarse abiertamente y para poner límites y tal vez por eso, su única defensa contra la invasión consiste en alejarse completamente. Su agresión se manifiesta más bien de forma pasiva, en forma de olvidos, despistes y amargas ironías. También tienden a enfriarse cuando las cosas se ponen conflictivas, desconectándose del otro/a, que a menudo se siente ignorado, ninguneado, no tenido en cuenta o despreciado.

Las personas avaras han sido, o han percibido ser, muy invadidas en su infancia. A menudo se han sentido literalmente “tragados” por una madre absorbente (cuando digo madre, hablo de quien haya realizado la función de maternaje) que, sin embargo, no les contuvo emocionalmente ni les acarició. De esta forma, aprendieron a retirase y desconectarse de sus propios impulsos tiernos. Y es que, de igual manera que el cinco se desconecta del exterior, tiene la capacidad de escindir lo que siente de lo que piensa. Con el tiempo ya ni siquiera sienten nada y acaba por vivir en su mente, casi como si fuera una computadora humana, enmarañados en sus pensamientos y obsesiones.

A pesar de su dificultad con el contacto físico y el compromiso, muy en su interior, hay un niño o una niña extremadamente sensible, que tuvo que desconectarse para sobrevivir.

Los cinco son personas objetivas, con la mente clara y gran facilidad para acumular datos y conocimiento. La bibliotecaria que vive tranquila entre sus libros y sus gatos, el profesor chiflado, la científica dedicada, el ingeniero exacto. Y, en el extremo más loco, es el autista que no puede relacionarse con su entorno, aquél que rompió por completo el puente que le une a la realidad.

Como tipo de pensamiento (igual que sus vecinos seis y siete) se maneja más con su mente, a la cual se aferra como un náufrago a la deriva, lleno de miedo. Además, se trata de un tipo muy auto-consciente, que sabe lo que le pasa y por qué le pasa y se tiene analizado y más que analizado. No obstante, no tiene ni idea de qué ha de hacer para cambiar. Y si lo sabe, no lo hace, entrando así en una espiral de inactividad y parálisis. Pareciera que le falta el motor de arranque, la chispa que pone en marcha el movimiento.

Su cuerpo suele ser desgarbado y flaco, con poca forma física. Se vinculan al mundo a través de muy pocas personas, en algunos casos sólo a través de una, como sucede con los tipos más sexuales.  Tienden a mantener a sus contactos en diferentes compartimentos, sin mezclar, jamás, por ejemplo, amigos y pareja o familia.

Tienen escasas amistades y les gusta mantener su intimidad y su espacio propio, por lo que suelen ser reservados y poco dados a intimar. Aunque no siempre son tímidos/as es difícil que se abran y confíen: están demasiado asustados/as. Además, cualquier acercamiento emocional excesivo les pertuba y asusta, recordándoles la herida inicial y demostrándoles de nuevo la veracidad de su hipótesis: el amor no es buen negocio. Y al final, se sufre y se hace sufrir. Y si algo aterroriza a los cinco es el dolor emocional. Con este mapa, no es de extrañar que huyan de compromisos y vínculos intensos y se sientan más relajados en ambientes poco exigentes emocialmente, donde uno “vive y deja vivir”.

A pesar de ello, necesitan el contacto físico y la ternura casi como el aire que respiran y, en la intimidad de una relación muy segura, son cariñosos/as y dedicados/as. A menudo son buenos cuidadores/as, personas que no soportan la violencia en ninguna de sus formas, pacíficos/as y sensibles, ecuánimes y buenos consejeros, amigos/as de niños/as y animales y en cierta forma empáticos con lo frágil.

Retirados en su castillo, rodeados de sus pertenencias o bien en los laberintos de su propia mente, aparecen como débiles, marchitos, lánguidos o deprimidos. En casos concretos, pueden mostrarse algo arrogantes y despectivos (sobre todo en los que tienen más componente social). Algunos individuos (no muchos) son más bulliciosos y simpáticos. Pero incluso en éstos, su falta de energía les llevará a intercalar cortos de períodos de intensa actividad social con temporadas de aislamiento total. Y es que el contacto les agota y suelen necesitar de soledad para “recargar la pila”.

El mundo interno del avaro es seco, estéril y carente. Sienten que verdaderamente tienen muy poco y por eso lo acumulan, en un intento vano de auto-conservarse. Sobre todo, atesoran conocimiento, sin verse nunca del todo preparados para dar el salto al mundo real. La acción a menudo se ve postergada, en beneficio de la planificación de la misma, con lo que su inseguridad aumenta, llevándoles a buscar más datos y conocimiento, cerrándose así el círculo vicioso de la .

Parafraseando a Claudio Naranjo, a quien cito textualmente: “a diferencia de la depresión de los cuatro, que es como un pantano, la de los cinco es como un desierto”. Les cuesta conectar de veras con esa de fondo y en su defecto sólo sienten culpa y un sordo resentimiento no del todo expresado.

Cuando el cinco empieza a conectarse de verdad con sus , sus sentimientos y su corporalidad, poco a poco va reenergetizándose y encontrando que tiene más de lo que creía tener, saliendo de la espiral de carencia-avaricia-retirada-culpa, perdiendo un poco el miedo a pedir y a dar y enfangándose más en la vida: al final son niños/as grandes que tienen miedo a jugar fuerte.

Espero haberos ayudado. Me consta que muchos cinquitos leerán este post y no harán ningún comentario jajaja, pese a lo cual todo mi cariño desde aquí. Y, como siempre, si te ha gustado  ¡no seas avaro/a, comparte!

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Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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No se moleste: El Sentido de la Vida no es un llavero

Siempre que escucho a alguien afirmar que está buscando el sentido de su o que, debido a algún acontecimiento vital difícil, lo ha perdido, le pregunto por el color y la forma de ese sentido y, en todo caso, si recuerda dónde lo vio por última vez. Sólo sabiendo estos detalles estaremos capacitados para buscarlo mejor. Normalmente el planteamiento resulta chocante, a veces comprensiblemente irritante pero casi siempre útil para iluminar algo bastante obvio: Que el sentido de nuestra vida no es un llavero que se pueda perder o encontrar, ni tampoco una de esas ginkanas en la que uno va siguiendo pista tras pista hasta encontrar el tesoro escondido que otorgue significado a todo el recorrido.

En realidad, ni usted, ni yo, ni nadie, conoce ni conocerá nunca si existe algo llamado sentido de la vida, ni cuál sería la forma de hallarlo si es que es algo que pueda ser hallado en el recodo de un camino, con ayuda de la oración, tras un peregrinaje al Tíbet o gracias a una relación amorosa. No. Y quizá todo sería más fácil así, es cierto, pero de veras que lo lamento: Si usted comienza a buscar el sentido de su vida se encontrará con muchas creencias y opiniones, muchas religiones y filosofías, muchas discrepancias y también muchos charlatanes. Es decir, se encontrará con cosas, conceptos y opiniones tan válidos como las suyas. ¿Acaso no tiene ya una idea de lo que significa la vida para usted? ¿No tiene ya una opinión, más o menos sólida, de lo que significa ser humano, o de la espiritualidad o la trascendencia, el amor, el alma, la amistad, la vejez, la felicidad o la muerte? Más la valdrá entonces dejar de buscar el sentido de la vida como si se tratara de algo existente ahí fuera y comenzar a construir o fortalecer ese algo que ya tiene ahí dentro. 

Con esto no pretendo alentarle para que se entregue al oscuro pesimismo existencial o engrose la ya inacabable lista de personas al servicio de los balances contables de la industria farmacéutica. La única idea que quiero transmitir es que deje de buscar el sentido de la vida y se dedique a construirlo, a elegirlo, a robustecerlo. Usted no es pedazo de carne sintiente arrojado a un mundo enigmático, no es un desvalido Yo perdido en un laberinto de seres. Es posible que se sienta así algunas veces, es verdad. Es incluso hasta posible que se sienta así la mayoría del tiempo si ha puesto empeño en ello, pero esencialmente usted tiene todas las herramientas necesarias para plantearse las cosas de otra forma.

Bien. ¿Qué le propongo? Básicamente que deje de esperar a que se le solucione el enigma. Si está aguardando algún tipo de Revelación, Insight, Certeza o Epifanía tiene todas las papeletas de quedarse como el personaje del cuadro de Eduard Munch que hay sobre estas líneas. Es cierto que puede parecer que a lo largo de la historia a algunas personas no les ha ido mal así. ¿Acaso no ha habido, en todas las épocas y culturas, seres humanos que han recibido la Iluminación de golpe? Sí, las ha habido: Místicos, profetas, líderes espirituales o sencillamente personas que han comprendido súbitamente qué idea o misión debía guiar su vida. No niego que puedan existir atajos o seres privilegiados, aunque piénselo usted bien: Si un ermitaño recibe su Iluminación después de permanecer diez años en una cueva, sin hablar con nadie ni comer otra cosa que pan duro, entregado a la ¿podría decirse que esa es fruto de la casualidad, que no estaba haciendo nada y que menudo enchufado? Cuando Buda se sentó bajo a el árbol Bodhi a aguardar la Iluminación lo hizo tras años  y años de peregrinar, meditar, ayunar, orar y mirar en su interior. Si en el momento en el que el plácido Buda alcanzó la Iluminación nos hubiéramos acercado y le hubiéramos dicho que menuda suerte que había tenido, que entender los secretos de la vida así, en un momento, sin hacer nada, sólo por estar ahí sentado a la … es muy posible que nos hubiera mirado de forma inadecuada para un Buda de la Compasión y el Amor a todas las criaturas.

En el mundo hay tantos sentidos, tantas finalidades, como seres. Lo que es la Verdad de unos es el embrollo de otros. Las Cuatro Nobles Verdades de Buda pueden no significar nada para usted. Es cierto que todos somos afluentes del mismo río de la existencia, pero también lo es que no existen dos afluentes que discurran igual, ni que alberguen en sus aguas los mismos peces o formas de vida. Hay personas que se consagran a la defender los Derechos Humanos, otros a educar sabiamente a sus hijos; algunos parten hacia la Antártida para proteger el equilibrio del ecosistema planetario, otros construyen su felicidad cultivando un pequeño huerto detrás de casa. Hay quien entiende que el sentido de su vida es la música, o escribir poesía, o entregarse al cuidado de los demás o recorrer el mundo o conducir motos. Sea cual sea su causa, sea cual sea su sentido o su finalidad, es a usted a quien corresponde construirlo. Encontrar un Gurú es una experiencia maravillosa si somos capaces de aprender de él o ella y después contradecirle. Las Fés, los Cultos, las Religiones, los Compromisos… todo ello puede dotarnos de algún sentido sólo si mueven los engranajes de nuestra propia individualidad, sólo si promueven nuestra reflexión interna, nuestra construcción.

Quizá todo lo dicho puede resumirse en: Deje de buscar el sentido de su vida y Constrúyalo de una vez; no delegue esa responsabilidad en nadie, no se siente a esperar la caída del maná o la Revelación en forma de sueño o visión o certeza. Constrúyalo. Dicho lo cual puede usted pensar que este post no es de gran ayuda porque le devuelve a la misma situación en la que ya se encontraba: Sin ninguna seguridad, ningún camino trazado y alguna que otra contradicción que no entiende. Y es cierto, pero ¿de verdad esperaba que otro ser humano igual que usted, que ni siquiera conoce, le iba a montar un puzzle del que es usted el que mejor conoce las piezas?

 Ciurana. Psicólogo y Colaborador de Despierta Terapias .

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Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo Cuatro, la envidia

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del , hoy expondré la del Cuatro, cuya capital es la Envidia y su fijación la melancolía”

En primer lugar, cabe aclarar el significado de envidia en este contexto eneagramático, que poco tiene que ver con la idea cristiana del “pecado” de envidia. Aquí, encontramos que la persona movida por la envidia, siente, en su núcleo más profundo, una enorme carencia. Ante ella, mira afuera y le parece que el resto sí tienen “eso” que a ellos/as les falta, por lo cual permanentemente se comparan, sintiéndose, bien inferiores y minusvalorados/as, bien arrogantemente por encima (en un movimiento compensatorio), pero en cualquier caso, siempre diferentes.

La envidia, la más apasionada de las pasiones, siempre lleva al sufrimiento. Y así, las personas envidiosas son las que más sufren. Esta vivencia interna de dolor, de sufrimiento, de minusvaloración e inadecuación se convierte así en el telón de fondo de su , identificándose cada vez más y más con este ser sufridor, lo que les hace sentir aún más especiales y aislados/as del resto.

En el Eneatipo Cuatro (como en el Seis) los diferentes subtipos (conservacional, social y sexual) pueden llegar a ser tan diferentes, que cuesta creer que individuos pertenecientes a estos tres subtipos sean, en realidad, el mismo Eneatipo, así, Claudio Naranjo les denominó, para distinguirlos y casi con un tono cómico “sufridos, sufridores e insufribles”.

El sufrido (Cuatro conservación) es una persona que, ante la sensación de no valer o de no merecer, hace un gran esfuerzo en compensar la deficiencia, convirtiéndose en alguien con una gran capacidad de trabajo, tesón y aguante. A pesar de todo cuanto puedan conseguir en el mundo exterior (títulos, formación, éxito, dinero, familia…) en su fondo permanece esa idea de sí mismos como carentes, ya que todo el motor proviene de un doloroso sentimiento de no valer, de ser poca cosa, menos que el resto, casi como alguien que salió varios metros por detrás en la carrera de la vida. Hay un trasfondo de rabia y frustración, de tensión, que siempre enmascara la y la vergüenza. El hacer compulsivo les evita caer en la , uno de sus monstruos más temidos.

El sufridor (Cuatro social) es el más abiertamente lloroso y quejumbroso. Se compara abiertamente con los/as demás, para salir perdiendo. Su vida no parece adecuarse al ideal que le haría feliz… Si tuviera aquello que le falta y que tanto desea o ansía (si tuviera pareja, si sus padres le hubieran amado más, si fuera más hermoso o más talentoso o más esto o más aquello…) entonces sí sería feliz. No obstante, la consecución de algunos de estos logros, no llenan jamás el hueco, ya que siempre se relaciona con lo ausente, con lo que falta, en lugar de nutrirse de lo que sí hay, de lo que está presente. El clima interior es de melancolía y tristeza y mucha vergüenza. La rabia por no conseguir lo que en el fondo creen que merecen se encuentra normalmente escondida y poco reconocida.

El insufrible (Cuatro sexual) es el que se ha llevado la peor prensa. A pesar de lo cual, no existen tipos mejores ni peores, ni pronósticos más o menos esperanzadores (pese a lo que los sexuales les gustaría creer de sí mismos, ya que en ideal de sí mismos son unos malditos incurables). En este subtipo, la vergüenza se transforma en desvergüenza. Puede mostrarse descarado, abiertamente airado y conflictivo, agresivo u hostil, aunque en su interior esté ardiendo de humillación, auto-denigración y culpa. La queja constante sale en forma de exigencia, como el bebé que piensa que quien no llora no mama, se vuelve insistente. Incapaz de recoger lo que la vida le da (pues se relaciona con lo que no hay), se va metiendo más y más en su espiral de odio, lo que le vuelve en ocasiones difícil para los demás que, sintiéndose presionados y agobiados, se retiran. Esta retirada reaviva su experiencia de abandono, haciéndole caer más y más en su propia trampa, en una espiral de abandono-agresión-ira-culpa destructiva con su entorno y con ellos mismos.

En los tres casos, el Eneatipo Cuatro ha tenido una infancia donde sintió que su madre no estuvo ahí para él/ella, sintiéndose en ocasiones abiertamente rechazado/a por su figura materna. Es posible que hubiera algún hermano o hermana más atendido y que las primitivas comparaciones vividas en su familia de origen le acompañen de por vida en su interior. Igual que fue comparado y exigido, así ahora se compara y se exige él/ella, como si la madre rechazante u hostil ahora estuviera en su interior, incapaz de simplemente aceptarles y abrazarles tal y como son.

Son los Cuatro tipos emocionales, junto con los Dos y los Tres, aunque es posible que también se interesen por cuestiones intelectuales. Su emocionalidad es intensa y apasionada, con muchos tonos sutiles, lo que les convierte en personas muy empáticas y sensibles, profundas y siempre dispuestas a escuchar el dolor del otro. Suelen ser veraces y genuinos, personas que tratan siempre de ser fieles a sí mismos. Su sensación de aislamiento e individualidad les da también una gran capacidad creativa. Por eso, encontramos muchos Cuatro en profesiones relacionadas con el arte, con la pedagogía y la psicoterapia y las profesiones de ayuda.

En su vertiente más enferma, son melancólicos, tristes, inactivos y apáticos. Su desprecio por las normas, los límites y la vida “mediocre” les puede llevar a caer en el caos, lo que a su vez perpetua su mala autoestima, aumenta el comportamiento autodestructivo y les lleva a deprimirse (si bien en los más consevacionales esto suele quedar latente). Es normal que somaticen, como un modo de sacar toda su rabia y dolor, convirtiéndose en personas físicamente enfermas y llenas de síntomas. También es posible que haya una manipulación del otro, a través de la enfermedad, la queja y del lamento, como si sólo así merecieran ayuda y escucha.

Espero haberos ayudado con la descripción del tipo envidioso, en la medida de mis posibilidades y de los límites del formato de este blog, y, como siempre, cualquier comentario o aportación será bienvenido.

¿Quieres leer las descripciones del resto de eneatipos? Haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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Nueva Convocatoria Circulo Mujeres Madrid

Círculo de Mujeres en Despierta Terapias Madrid

El 23 de Noviembre, sábado, hemos convocado un nuevo taller “Despertando nuestro Poder Femenino” en Madrid. Trabajaremos en Círculo de Mujeres, como siempre, honrando todas las facetas de la diosa en nosotras e integrando la que por derecho nos pertenece.

Hemos concentrado el número de horas de trabajo en un solo día, para ofrecer un precio más competitivo. En estos tiempos que corren, no queríamos que ninguna mujer se quedara fuera por motivos de índole económica.

Será el sábado 23 de Noviembre de 10 a 20 horas en Natural Way Madrid (Metro Urgel) y la inversión total son 50 euros.

¿Quieres más información? Haz click aquí.

¿Quieres reservar plaza? Escríbenos a despiertatupoder@yahoo.es (Hazlo cuanto antes, el número máximo de asistentes es de ocho mujeres).

Y si crees que a alguien puede interesar, no dudes en compartir.

Bendiciones

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

Síguela en  o en

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Eneagrama (tipos de personalidad básicos): Eneatipo Dos, el Orgullo

“Y volviendo al , tras meses de silencio, hoy haremos un retrato del , cuya capital es el o la soberbia y su fijación la adulación”.

Aunque hay quien ha calificado al dos de “ayudador”, personalmente no me gusta este término para referirse al seductor dos, cuya “generosa” ayuda a los/as demás siempre lleva implícito un precio a pagar. El orgulloso prefiere, espiritualmente hablando, “ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio” y, de este modo, puede entregarse compulsivamente a satisfacer las necesidades del otro/a como un modo de evitar entrar en contacto con su propia necesidad y carencia, al mismo tiempo que este “dar” le sirve para alimentar una imagen grandiosa de sí mismo/a.

La atmósfera emocional interna de un dos es, en esencia, la de encontrarse bien, e incluso mejor que bien, pudiendo llegar a encolerizarse bastante si se les recuerda su limitada humanidad. Y es que el dos no necesita nada. La necesidad es el mayor de sus tabúes, su mayor evitación, por lo que llegará a extremos inverosímiles que le permitan mantener su imagen de falsa abundancia.

Pensemos en esa Escarlett O’Hara, quien, en un estado de quiebra económica y penuria, se confeccionó un maravilloso vestido de terciopelo verde, usando las cortinas de su salón y fue al baile con la barbilla bien alta, sin dejar traslucir en ningún momento su pobreza. Ése es, cinematográficamente hablando, el pecado del dos.

Pero como suele decirse, en el pecado está la penitencia. Y así es como la persona orgullosa se encierra más y más en sí misma, incapaz de ponerse a la misma altura que el común de los mortales y de nutrirse emocionalmente de los demás.

No suele mostrarse, sin embargo, abiertamente arrogante (como los unos o los ochos), ya que el tipo dos es socialmente hábil, atractivo, muy seductor y dulce (sobre todo algunos subtipos) y suele mostrar una cálida sonrisa y un trato agradable, como si siempre estuvieran buscando conquistar a su público y, vulgarmente hablando, “llevarte al huerto”.

Son personas,  en efecto, cálidas emocionalmente, empáticas, divertidas, brillantes (aunque su brillo no busca tanto conseguir el éxito como en el tres, sino más bien encandilar a través de un comportamiento a veces infantil e histriónico), intensas, bulliciosas, sociables, bonitas, dramáticas, poderosas… aunque en la intimidad puedan mostrarse como caprichosas, egoístas, manipuladoras, invasivas, empagalosas o hasta abiertamente agresivas y hostiles.

Para comprender su existencia desde dentro, basta con recordar que el orgullo es una defensa contra la vergüenza y, en el fondo,  en un lugar de la muy oculto, la persona soberbia siente una tremenda inferioridad, un temor al rechazo y al abandono que no pudo permitirse vivir conscientemente en su infancia, ya que a menudo tuvo que cargar sobre sus pequeñas espaldas con los problemas de sus progenitores por quien, en realidad, se sintió abandonado/a y utilizado.

En sus historias personales, aunque no siempre, encontramos una infancia triste y dura, que ellos/as han idealizado, como un modo de no conectarse con el dolor, ni la desesperación, vivencias todas ellas que el dos aborrece y teme, al igual que la vergüenza, el miedo, la culpa, la envidia y otras catalogadas normalmente como “blandas”.

Junto con treses y cuatros, son tipos emocionales del Eneagrama, más interesados por los asuntos del corazón y del amor que por los números o la ciencia. A menudo son anti-intelectuales y tienen dificultades para aceptar trabajos rutinarios. A este comportamiento subayace un sutil desprecio por las normas y los límites y una tendencia a expandirse y a tomar más poder del que realmente tienen, con lo que suelen aparecer conflictos con las figuras de autoridad, a quienes tratan de seducir y controlar para “mover los hilos del poder” desde un lugar privilegiado.

Suelen decantarse por profesiones de ayuda, donde las relaciones personales sean importantes como psicoterapeutas, sanadores/as, enfermeros/as, maestros/as o religiosos/as y también es habitual encontrarles en el mundo del arte, sobre todo en la interpretación, pudiendo llegar a ser grandes actores y actrices, al hacer un buen uso de su riqueza y labilidad emocional. Tienden a entenderse muy bien con los/as niños/as y los/as animales, a quienes cuidan y con quienes disfrutan.

Se dice que en sus aspectos más luminosos y sanos pueden llegar a relacionarse con el arquetipo del Santo/a, quien se entrega con humildad y generosidad absoluta al bien de la Humanidad.

Son personas creativas, juguetonas, de cuerpo y formas flexibles y agradables, muchas veces redondeadas (es habitual que sufran fuertes cambios de peso, igual que de humor), generosas, entrañables, comprensivas y dadas al disfrute sexual. Desprenden un encanto infantil mezclado con una fuerte erótica y habitualmente han desarrollado a conciencia las artes de alcoba, lo que les convierte en grandes amantes.

Su dificultad estriba más bien en mantenerse fieles a un compromiso, ya que su compulsiva necesidad de ser muy pero que muy especiales les lleva a convertirse, cuando están más neurotizados/as, en pica-flores superficiales. Su anhelo de vínculo, de relación, de amar y ser amado, puede ser intenso y posesivo (en algunos subtipos) dando lugar a conductas celosas y “numeritos”, que dejan al otro abrumado e invadido.

Y esto es todo, por ahora, espero vuestros comentarios, dudas, preguntas… sobre todo si os habéis visto identificados/as con este tipo (por cierto, parece el dos un eneatipo más habitual en mujeres). Y, si queréis leer más sobre Eneagrama en nuestro blog sólo tenéis que pinchar aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

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Círculo de Mujeres y Rueda del Año: Yule (solsticio de invierno), la Esperanza de la Luz

Círculo de Mujeres y : Yule o Solsticio de Invierno

El 21 de Diciembre comienza, en el Hemisferio Norte, el invierno. Se trata del solsticio: el momento del año más oscuro y, al mismo tiempo, el resurgir del Dios Sol, pues es a partir de ahora que la irá paulatinamente ganando terreno a la hasta el momento de mayor luminosidad, en el mes de Junio.

En la tradición pagana y neo-pagana a esta festividad se la denomina Yule, un término que proviene de los antiguos pueblos indo europeos y que ha sido celebrada por prácticamente todas las culturas pre cristianas.

La Madre Tierra está fría y en tinieblas. No recibe apenas los rayos del Dios Sol. Sin embargo, es ahora cuando se siembra la simiente que sólo puede esperar con paciencia la llegada de la primavera para germinar y crecer, trayendo de nuevo la abundancia.

En Yule nace el niño (dios Sol), por lo que se festeja con alegría y esperanza la primera chispa de luz. No por casualidad el cristianismo escogió estas fechas para celebrar la Navidad o Natividad (el nacimiento de Jesús).

Una tradición heredada del mundo celta es el árbol de Navidad. Entonces se utilizaba un tocón de roble, adornado con acebo y muérdago, piñas y musgo, que servía para alejar las visitas no deseadas. También era habitual la decoración con color rojo, como simbolismo del nacimiento y la esperanza. El clan se reunía y celebraba con abundancia, en torno a una mesa bien dispuesta y era una época para honrar la hospitalidad y la unidad de las familias. Después de Yule, la matriarca prendía fuego al tronco y las cenizas eran guardadas para rituales curativos.

Y así, las noches gélidas y largas invitan a la reflexión y al recogimiento. Toda la naturaleza parece muerta, pero un año tras otro, el ciclo de -muerte-resurrección nos demuestra que el tiempo es cíclico, que nada permanece y al mismo tiempo, que nada muere.

Por eso nuestro trabajo energético en este momento de la Rueda del Año ha de ser ése: confiar en que la luz volverá, abrazar la sombra, entregarse al vacío, retornar a las raíces… Tarea difícil en una cultura como la nuestra, que idolatra la acción, la rapidez y la consecución de objetivos, juzgando como negativo la pasividad, la receptividad, la profunda que no lleve aparejada resultados materiales.

Os deseo de todo corazón unas fiestas de invierno llenas de esperanza, amor, calor y confianza, tanto si lo hacéis desde una tradición religiosa como si no.

Me parece que este año, especialmente, necesitamos más que nunca confiar en que, por mucho que dure la noche, siempre amanecerá.

 Feliz y cálido Invierno. Feliz Yule. Feliz retorno a las raíces.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

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Círculo de Mujeres y Rueda del Año: Samhaim o Noche de Brujas.

Trabajando en Círculo de Mujeres siempre honramos la , celebrando las festividades paganas que marcan momentos energéticamente importantes. Y es que esta noche es especialmente mágica… ¿sabes por qué?

La noche del 31 de Octubre al 1 de Noviembre se celebra, en el hemisferio norte, la festividad pagana denominada Samhaim, palabra procedente de la lengua gaélica que, etimológicamente, significa “final del verano”.

Se trata del más importante de toda la Rueda del Año, el primero, y el que marca el fin del año celta (y el inicio de uno nuevo).

En los campos, éste es el momento en el cual se recoge la última cosecha, tubérculos en su mayoría, y se guarda para todo el invierno que ya está por llegar. No son momentos de abundancia, sino todo lo contrario: de escasez y recogimiento. Era costumbre, dicen, sacrificar el ganado más débil o enfermo, ante la probabilidad de que no resistiera la dureza de los meses de frío y invernal. Simbólicamente, ése es parte del trabajo energético que hemos de hacer: reflexionar sobre lo que deseamos erradicar de nuestras vidas, aquello que indefectiblemente ha de morir.

Son tiempos oscuros, en que las noches se alargan más y más, hasta llegar al solsticio de invierno, y también la festividad celebra exactamente eso. El Dios Sol muere, para renacer. Todo indica, por tanto, que estamos ante una celebración relacionada con la muerte y la resurreción, lo que termina y lo que comienza, lo que se transforma.

Se trata de una noche mágica, en que el velo entre el mundo de los vivos y los muertos se difumina, una noche oscura en que hemos de honrar a nuestros ancestros, quienes ya no viven, recordándoles con gratitud y ofreciéndoles flores y comida, así como encendiendo velas y dejándolas en las ventanas y puertas, lo que ayuda a guiar a los espíritus que están buscando descansar en paz.

La tradición consistía en vaciar nabos y llenarlos de carbón ardiente, dejándolos en los alféizares de las ventanas, junto con dulces, como ofrenda y ayuda a las almas del más allá. También se pedía comida, de casa en casa, en una fiesta que unía y vinculaba a todo el clan.

Despierta, Terapias para el Desarrollo del Potencial Humano.Con la llegada del cristianismo, la tradición fue perdiéndose. Sin embargo, la nueva religión no fue capaz de terminar por completo con los antiguos cultos paganos, por lo que, una vez más, fue paulatinamente asimilando sus festividades, revistiéndolas y fundiéndolas con las creencias cristianas. Así, el día primero de noviembre, se celebra en todos los países católicos el día de todos los santos (la traducción en inglés es, “All Hallow´s Eve”, de ahí la expresión actual de Halloween), en el que se llevan flores y alimentos a los cementerios y se comen dulces llamados “huesos de santo”. Destaca la celebración que se hace en México, donde la Muerte se honra con gran respeto no exento de humor.

En Irlanda, la tradición perduró notablamente y, con los colonos emigrados al Nuevo Mundo, llegó a Norteamérica, donde los nabos se cambiaron por calabazas (más fáciles de vaciar y llenar de fuego) y los niños y niñas se disfrazaron de fantasmas, brujas y vampiros pidiendo golosinas por las casas.

Hoy en día, la noche no se vive con la espiritualidad propia del Sabbat y más bien se ha transformado en una fiesta consumista más. Sin embargo, si nos paramos a reflexionar y a sentir la energía, notaremos que, en estas fechas, suelen morir muchas cosas: proyectos, relaciones, etapas, ideas… Y es que es un momento de encarar con valentía la muerte y de tomar de que todo lo que nace muere y de que ha de haber oscuridad para que haya .

Es una noche propicia para recordar a nuestros muertos, mirar sus fotos, reorganizar sus recuerdos y pedir guía y ayuda en . También podemos ofrecerles granos de granada y maíz, manzanas y tubérculos, flores y velas. Reflexionemos en todo lo que dejamos atrás, todo lo que murió, bendiciéndolo y despidiéndolo con gratitud. Hay quien escribe todas estas pequeñas muertes en un papel, que posteriormente pone en un caldero a arder, el caldero de la Diosa Cerridewen, donde todo se transforma, en un ciclo de muerte-resurrección- infinito.

Al despertar, es buena idea apuntar los sueños que hemos tenido, para que nos guíen en la oscuridad de los meses venideros. Si son mensajes de nuestros antepasados muertos o de nuestro Guía Interior yo no lo sé. Cada quien saque sus conclusiones.

Yo, desde luego, año tras año, los anoto con reverencia y les presto toda la atención que se merecen. E invoco a mis antepasados.

Siento que, al menos una noche al año, nos hace mucho bien recordar, humildemente, que algún día también nosotros moriremos. Lo que nos ayuda a celebrar el don más preciado que nos ha sido regalado: la vida.

 Que Samhaim nos traiga sabiduría y humildad. Feliz Año Nuevo.

 

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

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Círculo de Mujeres y Rueda del Año: Otoño, tiempo de soltar

Círculo de Mujeres y : ven a celebrar Mabon (Equinocio de Otoño).

El próximo 21 de Septiembre comienza, en el Hemisferio Norte, el otoño. Se trata del Equinocio: momento en que la y la son exactamente iguales. Sin embargo, este equilibrio perfecto entre polaridades sólo tiene lugar un instante: pronto la va a ir ganando terreno a la luz y el otoño irá indefectiblemente acercándonos al invierno.

En la tradición pagana y neo-pagana esta festividad recibe el nombre de Mabon (que en galés significa Buen Hijo) y en ella se celebra la segunda cosecha. Es tiempo de agradecer lo recibido y comenzar a guardar para el invierno que se avecina. Tradicionalmente, se elaboraban muñecas de maíz, para pedir abundancia, tomando aquello que el fértil y cálido verano nos dio.

En otoño se separa la simiente: el trabajo consiste ahora no en sembrar, ni en cosechar, ni en arar los terrenos, sino en decidir qué semilla dio buen fruto y cuál no. Nuestro trabajo energético en este momento del año es, pues, un trabajo interior de reflexión sobre nuestras vidas. ¿Qué quiero conservar y qué quiero tirar?, ¿qué me ha servido y qué no?

La tierra comienza a prepararse para los fríos nocturnos, las hojas empiezan a amarillear y a caer de los árboles y del mismo modo, nosotras/os hemos de ir soltando todo aquello que nos sobra, para quedarnos paulatinamente desnudas/os y aceptar de este modo el vacío fértil, donde lo nuevo podrá crecer, la siguiente primavera.

Es tiempo para confiar en los ciclos naturales y comenzar el trabajo con nuestra , del mismo modo que Deméter bajó a los Infiernos, antorcha en mano, en busca de su hija Perséfone, raptada por el Dios del Inframundo. Igual que en esta leyenda, la bajada a nuestros “Infiernos” nos permitirá ver (alumbrar) e integrar partes nuestras, que estaban “desterradas” de nuestra . La paulatina aceptación e integración de la nos dará Sabiduría.

Y mientras los vientos otoñales barren todo lo caduco, es normal que sintamos un gran deseo de hacer limpieza de armarios, cambiar nuestros hábitos (en forma de nuevos propósitos) o nuestra imagen. También es natural que necesitemos dormir más horas (como un modo natural de estar en contacto con nuestras profundidades) o comer algo más (y es que el invierno no asegura la supervivencia para todo el clan…).

Por lo tanto, dejemos que lo que deba suceder suceda, rindiéndonos con humildad y reverencia a la Rueda del Año. En esta rendición sólo el ego sale maltrecho. Nuestro caminar por la será, en cambio, más descansado, gozoso y fluido.

 Feliz Otoño. Feliz Mabon. Feliz Retorno a nuestra Oscuridad.

Morgana Vitutia Ciurana

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