Eneagrama (tipos de personalidad): Eneatipo Cuatro, la envidia

“Siguiendo el hilo de la descripción de los nueve tipos de carácter del Eneagrama, hoy expondré la del Eneatipo Cuatro, cuya capital es la Envidia y su fijación la melancolía”

En primer lugar, cabe aclarar el significado de envidia en este contexto eneagramático, que poco tiene que ver con la idea cristiana del “pecado” de envidia. Aquí, encontramos que la persona movida por la envidia, siente, en su núcleo más profundo, una enorme carencia. Ante ella, mira afuera y le parece que el resto sí tienen “eso” que a ellos/as les falta, por lo cual permanentemente se comparan, sintiéndose, bien inferiores y minusvalorados/as, bien arrogantemente por encima (en un movimiento compensatorio), pero en cualquier caso, siempre diferentes.

La envidia, la más apasionada de las pasiones, siempre lleva al sufrimiento. Y así, las personas envidiosas son las que más sufren. Esta vivencia interna de dolor, de sufrimiento, de minusvaloración e inadecuación se convierte así en el telón de fondo de su vida, identificándose cada vez más y más con este ser sufridor, lo que les hace sentir aún más especiales y aislados/as del resto.

En el Eneatipo Cuatro (como en el Seis) los diferentes subtipos (conservacional, social y sexual) pueden llegar a ser tan diferentes, que cuesta creer que individuos pertenecientes a estos tres subtipos sean, en realidad, el mismo Eneatipo, así, Claudio Naranjo les denominó, para distinguirlos y casi con un tono cómico “sufridos, sufridores e insufribles”.

El sufrido (Cuatro conservación) es una persona que, ante la sensación de no valer o de no merecer, hace un gran esfuerzo en compensar la deficiencia, convirtiéndose en alguien con una gran capacidad de trabajo, tesón y aguante. A pesar de todo cuanto puedan conseguir en el mundo exterior (títulos, formación, éxito, dinero, familia…) en su fondo permanece esa idea de sí mismos como carentes, ya que todo el motor proviene de un doloroso sentimiento de no valer, de ser poca cosa, menos que el resto, casi como alguien que salió varios metros por detrás en la carrera de la vida. Hay un trasfondo de rabia y frustración, de tensión, que siempre enmascara la y la vergüenza. El hacer compulsivo les evita caer en la , uno de sus monstruos más temidos.

El sufridor (Cuatro social) es el más abiertamente lloroso y quejumbroso. Se compara abiertamente con los/as demás, para salir perdiendo. Su vida no parece adecuarse al ideal que le haría feliz… Si tuviera aquello que le falta y que tanto desea o ansía (si tuviera pareja, si sus padres le hubieran amado más, si fuera más hermoso o más talentoso o más esto o más aquello…) entonces sí sería feliz. No obstante, la consecución de algunos de estos logros, no llenan jamás el hueco, ya que siempre se relaciona con lo ausente, con lo que falta, en lugar de nutrirse de lo que sí hay, de lo que está presente. El clima interior es de melancolía y tristeza y mucha vergüenza. La rabia por no conseguir lo que en el fondo creen que merecen se encuentra normalmente escondida y poco reconocida.

El insufrible (Cuatro sexual) es el que se ha llevado la peor prensa. A pesar de lo cual, no existen tipos mejores ni peores, ni pronósticos más o menos esperanzadores (pese a lo que los sexuales les gustaría creer de sí mismos, ya que en ideal de sí mismos son unos malditos incurables). En este subtipo, la vergüenza se transforma en desvergüenza. Puede mostrarse descarado, abiertamente airado y conflictivo, agresivo u hostil, aunque en su interior esté ardiendo de humillación, auto-denigración y culpa. La queja constante sale en forma de exigencia, como el bebé que piensa que quien no llora no mama, se vuelve insistente. Incapaz de recoger lo que la vida le da (pues se relaciona con lo que no hay), se va metiendo más y más en su espiral de odio, lo que le vuelve en ocasiones difícil para los demás que, sintiéndose presionados y agobiados, se retiran. Esta retirada reaviva su experiencia de abandono, haciéndole caer más y más en su propia trampa, en una espiral de abandono-agresión-ira-culpa destructiva con su entorno y con ellos mismos.

En los tres casos, el Eneatipo Cuatro ha tenido una infancia donde sintió que su madre no estuvo ahí para él/ella, sintiéndose en ocasiones abiertamente rechazado/a por su figura materna. Es posible que hubiera algún hermano o hermana más atendido y que las primitivas comparaciones vividas en su familia de origen le acompañen de por vida en su interior. Igual que fue comparado y exigido, así ahora se compara y se exige él/ella, como si la madre rechazante u hostil ahora estuviera en su interior, incapaz de simplemente aceptarles y abrazarles tal y como son.

Son los Cuatro tipos emocionales, junto con los Dos y los Tres, aunque es posible que también se interesen por cuestiones intelectuales. Su emocionalidad es intensa y apasionada, con muchos tonos sutiles, lo que les convierte en personas muy empáticas y sensibles, profundas y siempre dispuestas a escuchar el dolor del otro. Suelen ser veraces y genuinos, personas que tratan siempre de ser fieles a sí mismos. Su sensación de aislamiento e individualidad les da también una gran capacidad creativa. Por eso, encontramos muchos Cuatro en profesiones relacionadas con el arte, con la pedagogía y la psicoterapia y las profesiones de ayuda.

En su vertiente más enferma, son melancólicos, tristes, inactivos y apáticos. Su desprecio por las normas, los límites y la vida “mediocre” les puede llevar a caer en el caos, lo que a su vez perpetua su mala autoestima, aumenta el comportamiento autodestructivo y les lleva a deprimirse (si bien en los más consevacionales esto suele quedar latente). Es normal que somaticen, como un modo de sacar toda su rabia y dolor, convirtiéndose en personas físicamente enfermas y llenas de síntomas. También es posible que haya una manipulación del otro, a través de la enfermedad, la queja y del lamento, como si sólo así merecieran ayuda y escucha.

Espero haberos ayudado con la descripción del tipo envidioso, en la medida de mis posibilidades y de los límites del formato de este blog, y, como siempre, cualquier comentario o aportación será bienvenido.

¿Quieres leer las descripciones del resto de eneatipos? Haz click aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias, síguela en  o en

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