Eneagrama (tipos de personalidad básicos): Eneatipo Dos, el Orgullo

“Y volviendo al , tras meses de silencio, hoy haremos un retrato del Dos, cuya pasión capital es el o la soberbia y su fijación la adulación”.

Aunque hay quien ha calificado al dos de “ayudador”, personalmente no me gusta este término para referirse al seductor , cuya “generosa” ayuda a los/as demás siempre lleva implícito un precio a pagar. El orgulloso prefiere, espiritualmente hablando, “ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el propio” y, de este modo, puede entregarse compulsivamente a satisfacer las necesidades del otro/a como un modo de evitar entrar en contacto con su propia necesidad y carencia, al mismo tiempo que este “dar” le sirve para alimentar una imagen grandiosa de sí mismo/a.

La atmósfera emocional interna de un dos es, en esencia, la de encontrarse bien, e incluso mejor que bien, pudiendo llegar a encolerizarse bastante si se les recuerda su limitada humanidad. Y es que el dos no necesita nada. La necesidad es el mayor de sus tabúes, su mayor evitación, por lo que llegará a extremos inverosímiles que le permitan mantener su imagen de falsa abundancia.

Pensemos en esa Escarlett O’Hara, quien, en un estado de quiebra económica y penuria, se confeccionó un maravilloso vestido de terciopelo verde, usando las cortinas de su salón y fue al baile con la barbilla bien alta, sin dejar traslucir en ningún momento su pobreza. Ése es, cinematográficamente hablando, el pecado del dos.

Pero como suele decirse, en el pecado está la penitencia. Y así es como la persona orgullosa se encierra más y más en sí misma, incapaz de ponerse a la misma altura que el común de los mortales y de nutrirse emocionalmente de los demás.

No suele mostrarse, sin embargo, abiertamente arrogante (como los unos o los ochos), ya que el tipo dos es socialmente hábil, atractivo, muy seductor y dulce (sobre todo algunos subtipos) y suele mostrar una cálida sonrisa y un trato agradable, como si siempre estuvieran buscando conquistar a su público y, vulgarmente hablando, “llevarte al huerto”.

Son personas,  en efecto, cálidas emocionalmente, empáticas, divertidas, brillantes (aunque su brillo no busca tanto conseguir el éxito como en el tres, sino más bien encandilar a través de un comportamiento a veces infantil e histriónico), intensas, bulliciosas, sociables, bonitas, dramáticas, poderosas… aunque en la intimidad puedan mostrarse como caprichosas, egoístas, manipuladoras, invasivas, empagalosas o hasta abiertamente agresivas y hostiles.

Para comprender su existencia desde dentro, basta con recordar que el orgullo es una defensa contra la vergüenza y, en el fondo,  en un lugar de la consciencia muy oculto, la persona soberbia siente una tremenda inferioridad, un temor al rechazo y al abandono que no pudo permitirse vivir conscientemente en su infancia, ya que a menudo tuvo que cargar sobre sus pequeñas espaldas con los problemas de sus progenitores por quien, en realidad, se sintió abandonado/a y utilizado.

En sus historias personales, aunque no siempre, encontramos una infancia triste y dura, que ellos/as han idealizado, como un modo de no conectarse con el dolor, ni la desesperación, vivencias todas ellas que el dos aborrece y teme, al igual que la vergüenza, el miedo, la culpa, la envidia y otras emociones catalogadas normalmente como “blandas”.

Junto con treses y cuatros, son tipos emocionales del Eneagrama, más interesados por los asuntos del corazón y del amor que por los números o la ciencia. A menudo son anti-intelectuales y tienen dificultades para aceptar trabajos rutinarios. A este comportamiento subayace un sutil desprecio por las normas y los límites y una tendencia a expandirse y a tomar más poder del que realmente tienen, con lo que suelen aparecer conflictos con las figuras de autoridad, a quienes tratan de seducir y controlar para “mover los hilos del poder” desde un lugar privilegiado.

Suelen decantarse por profesiones de ayuda, donde las relaciones personales sean importantes como psicoterapeutas, sanadores/as, enfermeros/as, maestros/as o religiosos/as y también es habitual encontrarles en el mundo del arte, sobre todo en la interpretación, pudiendo llegar a ser grandes actores y actrices, al hacer un buen uso de su riqueza y labilidad emocional. Tienden a entenderse muy bien con los/as niños/as y los/as animales, a quienes cuidan y con quienes disfrutan.

Se dice que en sus aspectos más luminosos y sanos pueden llegar a relacionarse con el arquetipo del Santo/a, quien se entrega con humildad y generosidad absoluta al bien de la Humanidad.

Son personas creativas, juguetonas, de cuerpo y formas flexibles y agradables, muchas veces redondeadas (es habitual que sufran fuertes cambios de peso, igual que de humor), generosas, entrañables, comprensivas y dadas al disfrute sexual. Desprenden un encanto infantil mezclado con una fuerte erótica y habitualmente han desarrollado a conciencia las artes de alcoba, lo que les convierte en grandes amantes.

Su dificultad estriba más bien en mantenerse fieles a un compromiso, ya que su compulsiva necesidad de ser muy pero que muy especiales les lleva a convertirse, cuando están más neurotizados/as, en pica-flores superficiales. Su anhelo de vínculo, de relación, de amar y ser amado, puede ser intenso y posesivo (en algunos subtipos) dando lugar a conductas celosas y “numeritos”, que dejan al otro abrumado e invadido.

Y esto es todo, por ahora, espero vuestros comentarios, dudas, preguntas… sobre todo si os habéis visto identificados/as con este tipo (por cierto, parece el dos un eneatipo más habitual en mujeres). Y, si queréis leer más sobre Eneagrama en nuestro blog sólo tenéis que pinchar aquí.

Morgana Vitutia Ciurana

Psicóloga y Creadora de Despierta Terapias.

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