Blog de Psicología y Psicoterapia: La Depresión y sus síntomas

La es uno de los problemas psicológicos más comunes en las sociedades desarrolladas y se encuentra, junto con el abuso de sustancias y los trastornos de ansiedad, entre los que se diagnostican con mayor frecuencia: Se calcula que un 5% de la población sufrirá en algún momento de su vida un episodio mayor, un altísimo porcentaje que pone de manifiesto que todos nosotros conocemos o conoceremos a lo largo de nuestra vida a muchas personas afectadas por este . No será extraño, por tanto, que alguna de ellas se encuentre en nuestro entorno más cercano: Familiares, amigos o compañeros de trabajo. Conocer mejor la depresión, sus , su curso y su tratamiento, será por tanto la mejor arma para combatirla.

Esnecesario señalar que la depresión es un trastorno común, en el sentido de sumamente frecuente, pero no por frecuente debemos pensar que es un problema leve. En primer lugar, porque el sufrimiento que causa a los afectados es enorme y está muy por encima de  lo que las palabras son capaces de transmitir: Únicamente quien ha pasado por ello puede comprender esta frase en toda su dramática amplitud.

Y en segundo lugar, porque la depresión es un trastorno psicológico con un tasa de mortalidad muy elevada: Entre el 50% y el 70% de las personas que cometen suicidio tenían un historial previo de depresión. Y se calcula que, aproximadamente, un 15% de las episodios depresivos acaban de esta forma trágica.

Por todos estos motivos: Su altísima frecuencia, su capacidad devastadora para quienes la padecen y  el riesgo real de suicidio al final del túnel, pensamos que es necesario difundir información útil sobre este trastorno, que pueda ayudar a detectarlo y a orientar al gran público en un problema que, estadísticamente, va en aumento.

Éste será el primero de una serie de artículos sobre distintos aspectos de la depresión, escritos fundamentalmente con una intención divulgativa y concienciadora; pero también con un afán motivador: En el momento actual, existen tratamientos sobradamente eficaces, tanto desde el campo de la farmacología, como el de la psicoterapia; alcanzando su mayores cotas de éxito un tratamiento combinado de ambas.

Distinción entre y depresión

Cuando se habla de depresión lo primero que debemos hacer es distinguir claramente entre un estado normal de tristeza y un trastorno depresivo. Desgraciadamente existen muchos motivos por los que los cuales los seres humanos podemos sentir tristeza y abatimiento: La muerte de un ser querido, la ruptura de una relación amorosa, la soledad… Sin embargo, por muy dolorosos que sean estos estados de ánimo, no constituyen por si mismos un trastorno. De hecho, cualquiera de nosotros entendería que lo anormal sería precisamente lo contrario, es decir, no sentirse profundamente triste ante la pérdida de un familiar, por ejemplo.

Es cuando este estado de tristeza se alarga en el tiempo y profundiza en intensidad, alterando la vida de la persona, cuando podemos comenzar a hablar propiamente de un estado depresivo. En el último apartado de este artículo entraremos más en profundidad en este punto, detallando los criterios necesario para el diagnóstico de una depresión.

Antes de eso, sin embargo, describiremos de forma resumida los tipos de síntomas que podremos encontrar en una persona deprimida.

Síntomas de la depresión

La depresión es un trastorno psicológico que puede manifestarse de muchas formas distintas y variar enormemente de unas personas a otras. Sin embargo todos los síntomas pueden agruparse en cinco grandes áreas:

Síntomas anímicos

La tristeza es quizá el síntoma más importante de la depresión: Una tristeza honda, profundísima, vivida como un enorme peso o un desgarro que paraliza completamente a la persona. Ésta suele ser la queja principal de quienes acuden a un especialista: Se siente tristes, completamente hundidos, a veces con una inexpresable sensación de vacío, como si hubieran perdido algo valiosísimo o como si algo se hubiera roto en su interior. Es frecuente que no puedan dejar de llorar.

La tristeza, el estado de ánimo deprimido, puede llegar a tal punto de intensidad que la persona deja de incluso de sentirla. Nuestros cuerpos y nuestras mentes están preparados para defenderse de lo que nos causa daño y cuando el nivel de sufrimiento supera todo lo tolerable, nuestro organismo, en un intento desesperado por sobrevivir, acaba por insensibilizarse ante el dolor: Se desconecta de él, se insensibiliza.

En los casos de depresiones más graves es normal que la persona afirme que ya no siente nada y que ni siquiera es capaz de llorar. Si se les pregunta que qué sienten, lo habitual es que respondan que se sienten vacíos, como cortezas secas que se hubieran secado después de tantas lágrimas.

Además de la tristeza, de este dolor inconmensurable, la persona deprimida puede experimentar también otros síntomas del estado de ánimo: Nerviosismo, irritación, enfado.

Síntomas de la conducta y de las motivaciones

En este grupo, encontraremos uno de los síntomas más habituales en las personas deprimidas: La .

Llamamos anhedonia a un estado en el que la persona es incapaz de obtener disfrute con ninguna actividad: Siente que nada le hace ilusión, nada le divierte, nada le entretiene; es incapaz de sentir placer o alegría con las cosas que antes le gustaban. Siente que todo le es indiferente, que nada tiene importancia cuando nada tiene capacidad de hacerle feliz y de sacarle de ese pozo de tristeza inacabable.

Por extraño que parezca, esta incapacidad para divertirse, para disfrutar de la vida, es además vivida con una profunda sensación de culpa: Antes era capaz de ser feliz, ahora ya no lo es; si ya ni siquiera es capaz de divertirse, es que no es capaz de absolutamente nada y por tanto es una persona inútil.

Otro de los síntomas habitual es un estado general de inhibición motora: Las personas se mueven con lentitud o prácticamente no se mueven; hablan muy despacio o sencillamente lo evitan. Se sienten enormemente cansadas y cada pequeño gesto les supone un gran esfuerzo. El simple acto de levantarse de la cama por las mañanas les parece imposible; tener que afrontar las tareas cotidinas, como asearse o vestirse, es algo que queda completamente fuera de su capacidad.

En los casos más graves esta inactividad física puede llegar al llamado estupor depresivo: Un estado de completa parálisis y mutismo en el que las personas permanecen quietas como estatuas, con la vista perdida en el infinito, durante horas y horas.

Síntomas del pensamiento y las ideas

Dentro de los síntomas que afectan al pensamiento podemos encontrarnos con dos grandes conjuntos: Uno, el del funcionamiento de los procesos mentales en si y otro, el del contenido de sus  pensamientos.

Con respecto al primero, el rendimiento intelectual de las personas deprimidas suele verse seriamente afectado, debido a que tanto la atención, como la memoria o la capacidad de concentración se ven reducidas de una forma muy importante. Así, es frecuente que olviden tares cotidianas, que sean incapaces de entender el hilo argumental de una lectura o que puedan mantener la atención el tiempo suficiente en ninguna actividad. Aparecen como ensimismados, abrumados y perdidos bajo el manto de sus pensamientos.

Por otro lado, el tono de estos pensamientos es siempre negativo y pesimista. Ven el mundo como un lugar desolador, se ven a si mismos como seres inútiles, sin valor, o culpables de algo que no llegan a saber concretar. El futuro les parece terriblemente oscuro, sintiendo que no existe para ellos ningún tipo de esperanza. Ni ahora, ni nunca.

En ocasiones se habla de un estilo de pensamiento depresivo, al que se califica como la triada cognitiva de la depresión. Esta triada consiste en una visión negativa del mundo, de si mismos y del futuro. Normalmente todos los pensamientos de la persona deprimida girarán entorno a este tipo de ideas. Pensamientos habituales en una persona deprimida pueden ser: “No valgo nada”, “Estaría mejor muerto”, “Nunca seré feliz”, “Este mundo es demasiado cruel para mi”…

Los pensamientos acerca de la muerte y el suicidio son también muy habituales.

Síntomas físicos

La aparición de síntomas físicos es muy frecuente y suele ser el principal motivo por el que las personas acuden al médico. En muchas ocasiones ni ellos mismos saben que se encuentran deprimidos y es en este momento cuando descubren realmente qué es lo que les sucede: El médico de intervención primaria suele ser el primer profesional en detectar la depresión, aun cuando el paciente llega quejándose de algo totalmente distinto.

La más frecuente de estas quejas, que afecta a las tres cuartas partes de las personas deprimidas, son  los trastornos del sueño: En ocasiones el problema es la dificultad para quedarse dormido, aunque también es muy habitual que la persona se despierte muy temprano y sea incapaz de volver a dormirse. Otra de las quejas habituales es la de sufrir una gran cantidad de despertares nocturnos. Y existe todavía un pequeño porcentaje de personas que padecen el problema contrario, es decir, la hipersomnia, un estado de somnolencia constante que les obliga a dormir muchas más horas de lo normal o a buscar el sueño como medio para escapar del estado de ánimo deprimido.

Además de las alteraciones del sueño existen otros muchos indicadores físicos que pueden alertar de la existencia de una depresión: El cansancio, la perdida del apetito y de peso o la desaparición del deseo sexual.

Aunque lo más habitual es que la persona deprimida pierda peso de forma importante, también existe el caso contrario, es decir, el que experimente un incremento rápido debido a una ingesta excesiva de alimentos,  normalmente altamente calóricos.

Los síntomas físicos de la depresión varían mucho de una persona a otra, componiendo un amplio abanico de molestias corporales. Citaremos sólo las más comunes: Dolores de cabeza, nauseas, dolor de estómago, estreñimiento o mareos.

Síntomas de relación social

Aunque éste es un grupo de síntomas del que no se habla demasiado, las tres cuartas partes de las  personas deprimidas ven gravemente disminuida su capacidad para relacionarse. Por un lado, la mayoría de ellos dice haber perdido el interés por el contacto social, manteniendo con frecuencia una conducta de autoaislamiento y soledad: Resulta difícil que salgan de casa, no contestan las llamadas y se niegan a asistir a reuniones o eventos.

Por otro lado, es muy común que su entorno, desconocedor de los motivos de este aislamiento, acabe rechazándolos. Esto, acabará incrementando su soledad, lo que, a su vez, hará crecer su tristeza y su desesperanza.

Diagnóstico del Episodio Depresivo Mayor

¿Cuándo podemos empezar a pensar que un estado normal de tristeza o abatimiento se ha convertido en un trastorno? O dicho de forma, ¿cuáles son los criterios que utilizamos los psicólogos para diagnosticar una depresión?

Por una parte, necesitamos que los síntomas que veremos a continuación se hayan mantenido de forma continua durante un periodo mínimo de dos semanas: Antes de este tiempo es prematuro hablar de depresión, pudiendo tratarse de una fase normal de tristeza o abatimiento.

Una vez que traspasemos el umbral de las dos semanas es cuando podremos empezar a valorar si nos encontramos verdaderamente ante un episodio depresivo mayor.

En el caso de que haya transcurrido ese tiempo, es necesario que la persona padezca CINCO de los siguientes síntomas, pero atención, porque al menos uno de esos cinco síntomas debe ser el número uno o el número dos que constituyen, por así decirlo, el núcleo de la depresión. Veamos:

  1. Estado de ánimo deprimido, sentimientos de tristeza, vacío o desesperación.

  2. Disminución del placer o interés en cualquier tipo de actividad.

Si la persona no presenta ninguno de estos dos síntomas, no podríamos diagnosticar una depresión.

En el caso de que sí estuviera presente uno o los dos, los síntomas secundarios a valorar son:

  1. Problemas con el peso o el apetito, bien sean estos un aumento o una disminución.

  2. Problemas con el sueño, bien sea algún tipo de insomnio o una excesiva tendencia a dormir.

  3. Agitación física o, por el contrario, enlentecimiento, es decir, movimientos lentos, falta de actividad física, tendencia a no hablar, tendencia a no moverse de un lugar…

  4. Sensación de fatiga injustificada o de pérdida de energía.

  5. Sentimientos excesivos de inutilidad o culpa.

  6. Dificultad para concentrarse o para tomar decisiones de la vida cotidiana.

  7. Ideas recurrentes sobre la muerte propia o de los demás o sobre el suicidio.

Aunque se cumpla el criterio de los CINCO síntomas (uno de ellos, al menos, de los llamados nucleares), todavía podríamos descartar que nos encontráramos ante una depresión. Esto podría ocurrir por tres motivos:

El primero es que la persona haya perdido recientemente a un ser querido. En este caso no encontraríamos nada patológico en su estado. Insistimos en que lo patológico sería lo contrario.

El segundo es que la persona esté tomando algún tipo de droga o medicamento que pueda estar provocando estos síntomas, así como padecer alguna enfermedad física cuyos manifestaciones sean similares a las de la depresión, como es el caso, por ejemplo, del hipotiroidismo.

El tercer motivo es que todos estos síntomas no estén afectando a la vida de la persona. Veamos.

En el caso de que la persona tenga síntomas de una depresión, pero su vida, por así decirlo, no se esté viendo afectada en ninguna de sus facetas (trabajo, familia, hogar, amigos, aficiones…) no podríamos hablar propiamente de una depresión, sino de un estado de tristeza o abatimiento que está siendo afrontado correctamente, con más o menos esfuerzo.

Es necesario, por tanto, que estos síntomas estén interfiriendo gravemente en su vida, es decir, que la persona esté sufriendo problemas para desempeñar correctamente su trabajo, sacar adelante las ocupaciones de su casa o mantener una vida social normal.

Este es un punto muy importante para diferenciar una etapa de abatimiento de un trastorno depresivo: Una persona abatida es capaz de funcionar más o menos bien, mientras que una persona deprimida comenzará a faltar a sus obligaciones, se verá incapaz de afrontar los problemas cotidianos y toda su vida, en general, se resentirá. El nivel de deterioro de su vida, es el que marcará, además, la gravedad del episodio.

¿Y qué hacer?

El primer paso contra la depresión es la información, y ese es precisamente el objetivo de este artículo. En los próximos trataremos sobre los tratamientos existentes, las causas de las depresión o sus tipologías.

El segundo paso, sin embargo, es la petición de . Si usted conoce a alguien cercano que se encuentra en esta situación (o tiene sospechas de ello) la mejor decisión posible es sugerirle que busca especializada. Algunas veces las personas deprimidas no saben que lo están: Su vida transcurre en un absoluto sufrimiento, pero no lo achacan a un trastorno que es perfectamente tratable, por lo que la situación se prolonga durante años y años y acaba por cronificarse. En otras ocasiones las personas deprimidas se encuentran tan mal y tan agotadas que no son capaces de tomar la decisión de pedir .

Sea como sea, la persona deprimida no puede evitar estarlo: No puede sentarse en un sillón y decidir que al día siguiente dejará de sentir esa inexpresable tristeza, ese vacío sin fondo, y que volverá a disfrutar otra vez de la vida.

Él o ella no pueden. Pero usted sí puede sugerirle que busque ayuda, bien en un psicoterapeuta, bien en su médico de familia para que le oriente. La depresión es un trastorno tratable, como pueden certificar millones de personas en el mundo que la han superado. Pero es necesario pedir ayuda; solos no somos nada.

Ciurana. Psicólogo y Colaborador de Despierta Terapias.

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La Depresión y sus síntomas by Manuel Vitutia Ciurana is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported License.

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